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¿Has desarrollado una relación amor-odio con YouTube?

By on 02-20-2020

No eres el único: no te pierdas los consejos de nuestro experto de producto (y padre de familia) para ayudar a los tuyos a utilizar YouTube de forma segura y saludable

Soy un auténtico apasionado de la música, sobretodo del heavy metal. Necesito música para ser feliz. Ni siquiera hace falta que la escuche, el simple hecho de ponerme a buscar canciones basta para ponerme de buen humor. Guardo recuerdos maravillosos de cuando solía bucear en las montañas de LP y CD de las tiendas de música intentando localizar ese álbum que algún amigo me había recomendado. Aún me invade la nostalgia al recordar la época en la que recorría las calles del Raval de Barcelona visitando una tienda tras otra hasta dar con el ansiado disco y cumplir con el ritual de abrir el envoltorio, ver la portada y regresar corriendo a casa para darle al play.

Es posible que a nadie le sorprenda saber que me costó bastante aceptar la llegada de la música digital. Pero, con el paso del tiempo, terminé por acostumbrarme a ella. Y YouTube jugó un papel importante en ese proceso de transición. Poco a poco, la plataforma de Google empezó a despertar mi curiosidad. Me encantaba el hecho no solo de poder escuchar a mis grupos favoritos, sino también de poder descubrir nuevos artistas a través de sus recomendaciones.

Antes de que me diera cuenta, me había convertido en un firme defensor de YouTube. Pero este entusiasmo inicial no duró demasiado. Comprendí que el sistema de recomendaciones de la plataforma me estaba conduciendo hacia territorios insospechados. Me pasaba horas viendo vídeos aleatorios, muchos de los cuales eran una auténtica basura y no tenían nada que ver con la música. No tardé en descubrir que no era el único al que le sucedía: más del 70% del tiempo que los usuarios pasan consumiendo vídeos en YouTube obedece a recomendaciones algorítmicas.

Más del 70% del tiempo que los usuarios pasan consumiendo vídeos en YouTube obedece a recomendaciones algorítmicas.

Según Guillaume Chaslot, un exingeniero de software de Google, «no parece que el algoritmo de YouTube priorice los contenidos veraces, imparciales o saludables para la democracia». Aparentemente, su principal propósito es maximizar el tiempo que los usuarios pasan en la plataforma. Teniendo en cuenta la cantidad absurda de tiempo que dedicamos a YouTube, no podemos ignorar los riesgos asociados a su uso. Pero el hecho de que pueda mantenernos enganchados durante horas no es el único aspecto que me preocupa.

Lo más preocupante son los propios contenidos en sí. Recuerdo cuando mi hija tenía cinco años y era fan de Dora la exploradora. Reconozco que a veces utilizaba YouTube como un «chupete digital» para mantenerla callada o entretenida durante un rato. Una vez dejé que buscara vídeos de la serie, y acabó topándose con una serie de vídeos parodia bastante siniestros. Recuerdo que empezó a gritar y tuve que explicarle rápidamente que no todo el mundo tiene buenas intenciones en Internet. Durante los siguientes días, cada vez que encontraba un vídeo me preguntaba: «¿Este es malo, papá?». Ahora estoy siempre pendiente de las búsquedas que hace y de los vídeos que ve. Además, en estos momentos trabajo en una empresa que ha desarrollado un programa de control parental para ayudar a diseñar nuevas herramientas que permitan a otros padres proteger a sus hijos.

Reconozco que a veces utilizaba YouTube como un «chupete digital» para mantenerla callada o entretenida durante un rato.

En pocas palabras, la clave es la calidad. Usa el sentido común y comprenderás que pasarse dos horas viendo vídeos sobre cómo tocar la guitarra no es lo mismo que hacerlo viendo chorradas. Y pasarse aunque sea un solo minuto viendo vídeos que promueven la violencia o la anorexia, o se burlan de niños enfermos, no es sano para nadie. Disponer de información sobre el tipo de vídeos que consumen tus hijos en YouTube es la forma perfecta de promover una conversación saludable con ellos, sobre todo en el caso de los niños: ¿por qué ven vídeos sobre la anorexia? ¿Se dan cuenta de que las personas que aparecen en esos vídeos están enfermas? ¡Y, por supuesto, no todo es negativo! También hay muchos otros temas divertidos de los que podéis hablar: ¿Les gusta la guitarra? ¿Puedes recomendarles una canción? ¿Saben lo que es un LP?

El efecto adictivo del algoritmo de YouTube y la experiencia de mi hija con los contenidos inadecuados me han hecho replantearme la concepción que tenía de este servicio de vídeos. No me malinterpretéis: no creo que YouTube sea totalmente perjudicial para sus usuarios; también proporciona unas oportunidades fantásticas para divertirse y aprender. Pero, por desgracia, se ha convertido en un cajón de sastre en el que tienen cabida todo tipo de contenidos. Posiblemente no es más que un reflejo del ser humano en el que podemos encontrar tanto lo mejor como lo peor de la humanidad.

Este hecho, unido a la gran demanda por parte de otros padres, es lo que nos ha inspirado para desarrollar nuestra función Monitorización de YouTube. Esta opción permite a los padres ver qué vídeos han estado viendo sus hijos en YouTube a lo largo del día para que puedan decidir sobre qué temas deben hablar con ellos y estar pendientes por si detectan algún tipo de contenido que resulte sospechoso. Y, lo que es igualmente importante, les permite controlar mejor el tiempo que sus hijos pasan en YouTube.

Dado que YouTube es la red de vídeos más popular del planeta, es fundamental que entendamos cómo funciona y cómo afecta a nuestros hábitos digitales y a los de nuestros hijos. Debemos encontrar el equilibrio y aprender a disfrutar de ella de forma segura y saludable.

Para nosotros, eso significa ser conscientes de la calidad del contenido que consumimos y seguir las nuevas recomendaciones de la OMS respecto al uso de los dispositivos electrónicos:

  • En el caso de los niños de entre 2 y 5 años, la recomendación es limitar su uso a una hora diaria (y evitarlo en la medida de lo posible)
  • Los niños menores de dos años no deberían utilizar este tipo de dispositivos en ningún caso

En el caso de los niños más mayores, los preadolescentes y los adolescentes, lo más recomendable es que limitemos su uso en función de la madurez del niño y de su nivel de resiliencia digital. Además, independientemente de la edad, todos deberíamos:

  • Hacer descansos regulares cada 45 minutos
  • Evitar el uso de pantallas una hora antes de acostarnos
Manuel Bruscas

Manuel Bruscas es el vicepresidente de Producto de Qustodio y dirige la estrategia que nos permite garantizar a las familias la mejor experiencia de seguridad y bienestar digital del mercado. La pasión de Manuel es contar historias a través de los datos y, como padre, está firmemente comprometido con la construcción de un futuro digital más seguro para nuestros hijos.

La newsletter de Qustodio Consejos inteligentes para padres está diseñada para ayudarte a mantenerte informado como padre y criar a tus hijos en la era digital con un poco más de confianza. Sin alarmismos. Sin modas. Solo los mejores consejos de verdaderos expertos en la materia.

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