Adictos a la tecnología: ¿qué impacto tiene sobre el desarrollo intelectual y el rendimiento escolar de nuestros hijos?  

By on 09-15-2020

Repasamos los estudios más recientes sobre los efectos de la adicción a las pantallas sobre el desarrollo cognitivo y la capacidad de aprendizaje de los niños

Hace diez años nadie era consciente de los efectos negativos de la tecnología. Todavía quedan muchos interrogantes por resolver en este sentido, pero desde entonces han aparecido multitud de estudios que asocian claramente el uso excesivo de los dispositivos digitales con la aparición de retrasos en el desarrollo cognitivo, trastornos mentales y problemas de aprendizaje en los niños. 

Este es un breve resumen de las conclusiones que han arrojado buena parte de los estudios publicados recientemente respecto a las consecuencias que puede acarrear el abuso de la tecnología para la salud de los más pequeños.

Efectos sobre el desarrollo cognitivo y las primeras etapas del aprendizaje

Si bien no hay inconveniente en que nuestros hijos empiecen a familiarizarse con la tecnología a partir de los tres años, la mayoría de los especialistas coinciden en que no es recomendable permitir su uso por parte de los niños pequeños; de hecho, puede ser perjudicial para su desarrollo. Los niños pequeños y los niños en edad preescolar que pasan mucho tiempo delante de la pantalla entre los 24 y los 36 meses muestran retrasos en los hitos del desarrollo entre los 36 y los 60 meses. Los estudios indican además que la exposición continuada a este tipo de dispositivos puede afectar negativamente al desarrollo de las habilidades lingüísticas y cognitivas de los bebés y los niños menores de tres años. Las aplicaciones, los vídeos y los juegos que requieren una buena velocidad de respuesta y que incluyen una gran cantidad de estímulos visuales y auditivos pueden provocar un aumento de los trastornos relacionados con la atención y el control de los impulsos. 

Un estudio reciente ha demostrado que el uso de dispositivos digitales con pantalla puede provocar cambios en la materia blanca del cerebro y afectar negativamente al desarrollo de las habilidades lingüísticas y de lectoescritura de los más pequeños. Eso significa que el uso excesivo de la tecnología puede llegar a modificar la estructura física del cerebro y causar todo tipo de problemas de desarrollo y de aprendizaje en un gran número de áreas. Los niños en edad preescolar presentan asimismo un mayor riesgo de desarrollar TDAH como consecuencia de esta sobreexposición, y los niños de entre 3 y 5 años que pasan más de dos horas al día delante de la pantalla tienen 7 veces más posibilidades de ser diagnosticados de TDAH que los niños que dedican como máximo dos horas diarias a este tipo de actividades.

Los niños que hacen un uso excesivo de la tecnología y ven demasiada televisión a los cuatro años muestran un menor grado de madurez emocional y peores habilidades relacionales a los seis, y los niños que tienen televisión en el dormitorio a los 8 años presentan retrasos similares en ambos indicadores. Al hablar de madurez emocional nos referimos a la capacidad del niño para reconocer e interpretar sus emociones y las de los demás, y este tipo de habilidades están directamente vinculadas con el desarrollo relacional y socioemocional de los niños.

La sobreexposición a los dispositivos digitales también puede afectar al desarrollo motriz de nuestros hijos. Los estudios indican que los niños en edad preescolar que dedican más tiempo a la tecnología muestran un nivel inferior de destreza manual que los que se decantan por otras alternativas de ocio. Los niños pequeños que pasan más tiempo sentados delante de la pantalla también presentan retrasos en las habilidades motoras gruesas, y su salud puede verse afectada por la falta de actividad física a lo largo del día. 

¿Qué impacto tiene la tecnología sobre la capacidad de aprendizaje y el desarrollo cognitivo de los niños más mayores?

La sobreexposición a la tecnología no afecta únicamente a la capacidad de aprendizaje y al desarrollo social de los niños pequeños. Los estudios demuestran también que pasar demasiado tiempo delante de la pantalla puede ser perjudicial para el rendimiento académico de los estudiantes más mayores. Aunque es posible que estos resultados se deban a la disminución del tiempo que dedican a actividades educativas como la lectura, también se han atribuido al aumento de los trastornos de la atención observado en los niños adictos a este tipo de dispositivos. ¡Esto puede complicar la tarea de los padres, porque muchos niños se ven obligados a pasar varias horas delante de la pantalla antes incluso de que acabe la jornada escolar!

Los adolescentes que dedican más tiempo a las nuevas tecnologías tienen mayor riesgo de desarrollar TDAH. No hay que olvidar que este trastorno suele aparecer por primera vez durante la educación primaria. Este estudio indica que los adolescentes sin antecedentes previos de TDAH pueden empezar a mostrar síntomas como consecuencia del aumento del uso de los dispositivos electrónicos. 

Los trastornos de salud mental relacionados con el uso de la tecnología y, en concreto, con el de las redes sociales, empiezan a manifestarse durante la preadolescencia y la adolescencia. La tasa de depresión y las tendencias suicidas aumentan entre los jóvenes a partir de segundo de la ESO, y los que dedican más tiempo a las redes sociales y a los dispositivos electrónicos presentan un riesgo mucho mayor de mostrar estos comportamientos que aquellos que dan prioridad a actividades que no requieren el uso de la tecnología. Los adolescentes que pasan más tiempo en las redes sociales o delante de la televisión tienen mayor tendencia a sufrir problemas de autoestima, depresión y otros trastornos mentales. Cada hora de exposición a los dispositivos digitales aumenta sus probabilidades de desarrollar este tipo de dolencias. Al parecer, las comparaciones con otros jóvenes que fomentan estas plataformas pueden provocar problemas de autoestima, los cuales pueden derivar a su vez en una depresión. El estudio del que hablábamos antes señala asimismo que el tiempo que dedican a jugar a videojuegos con otros jóvenes no tiene el mismo impacto negativo. 

Otro motivo de preocupación para los padres es la posibilidad de que el uso excesivo de los dispositivos digitales desemboque en un aumento del sedentarismo y, por extensión, de los casos de obesidad entre los niños y los adolescentes. Un estudio reciente ha demostrado que, independientemente de la edad de nuestros hijos, el abuso de la tecnología es un factor de riesgo que predispone a los niños de todas las edades a desarrollar sobrepeso y obesidad, lo que a su vez aumenta sus probabilidades de sufrir otras enfermedades asociadas a este tipo de trastornos, como la diabetes y la hipertensión.

La sobreexposición a las pantallas también se asocia a la aparición de diversos trastornos del sueño en los niños. Disfrutar de un sueño de calidad es fundamental para favorecer el desarrollo cognitivo y la capacidad de aprendizaje de los niños; de ahí que el hecho de abusar de la tecnología antes de acostarse pueda tener graves consecuencias para su salud. Los niños y los adolescentes que hacen un uso excesivo de los dispositivos electrónicos durante el día se van más tarde a la cama, duermen menos horas y descansan peor. El uso de este tipo de dispositivos en el dormitorio por la noche es uno de los principales factores de riesgo a la hora de desarrollar trastornos relacionados con la calidad del sueño. 

Hay que tener en cuenta asimismo que los hábitos digitales de los padres también influyen en el desarrollo, la conducta y las relaciones sociales de los niños. Los estudios indican que los niños cuyos padres pasan mucho tiempo conectados tienen más probabilidades de desarrollar problemas de comportamiento. Eso significa que no solo debería preocuparnos el tiempo que nuestros hijos pasan delante de la pantalla, sino también el impacto que nuestros propios hábitos digitales pueden tener sobre su desarrollo y su capacidad funcional.

Como sucede en muchos otros casos, la tecnología puede ser beneficiosa para nuestros hijos, pero no está exenta de riesgos. A medida que disponemos de más estudios sobre el impacto que el uso de los dispositivos digitales tiene en el cerebro y el desarrollo de los niños, es fundamental que los padres seamos conscientes de los riesgos para poder ayudar a nuestros hijos a desarrollar unos hábitos digitales saludables que favorezcan su desarrollo en todos los sentidos. 

Estas son las 3 principales recomendaciones que suelo dar a los padres a la hora de garantizar el bienestar de sus hijos y minimizar los posibles efectos perjudiciales de la tecnología:

  1. Utiliza aplicaciones de control parental como Qustodio para limitar el tiempo y los contenidos a los que acceden tus hijos.
  2. Dales ejemplo con tus propios hábitos digitales. Por ejemplo, evita utilizar el teléfono móvil en la mesa y apaga los dispositivos electrónicos una hora antes de acostarte.
  3. Da prioridad a alternativas de ocio que no requieran el uso de la tecnología, como la lectura o actividades que les permitan conectar con la naturaleza.
Dra. Nicole Beurkens

Nicole Beurkens es doctora en Psicología Clínica, posee el certificado de especialista en Nutrición humana y se ha especializado en la evaluación y el tratamiento de niños con trastornos mentales y del desarrollo severos. A lo largo de sus 20 años de experiencia, ha tratado con éxito a más de 1000 niños y familias utilizando técnicas relacionadas con la alimentación, el estilo de vida y la salud mental.

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