Gestionar la ansiedad de tus hijos durante y después de la pandemia: ¿una misión imposible? 

By on 02-15-2021

Aprende a reconocer, reducir y gestionar la ansiedad en los niños y los adolescentes

A medida que avanza la pandemia del coronavirus, los casos de ansiedad continúan aumentando entre los niños y los adultos. La evidencia anecdótica y los estudios realizados al respecto señalan que los niveles de ansiedad de los niños y los adolescentes han aumentado durante este periodo tan difícil de nuestras vidas. El número de menores que acuden a mi consulta con síntomas importantes relacionados con este trastorno se ha disparado, y sus padres están preocupados y se sienten impotentes a la hora de apoyarles. Y mi caso no es el único: otras clínicas, hospitales y servicios de urgencias han detectado un incremento del número de pacientes menores de 18 años que necesitan algún tipo de tratamiento psicológico.

El estrés continuo que les genera la rutina diaria, el curso y las relaciones ha pasado factura a nuestros hijos. A esto hay que añadirle la prolongada situación de incertidumbre que estamos viviendo, porque los niños siguen sin tener la menor idea de cuándo podrán recuperar una cierta apariencia de normalidad en su día a día. Si además tenemos en cuenta la cobertura alarmista que hacen los medios de la pandemia, el aumento del tiempo que pasan delante de la pantalla y la falta de acceso a servicios de apoyo social y psicológico, es normal que los niños de todas las edades están más angustiados, asustados y estresados que nunca

¿Qué es la ansiedad?

La ansiedad es el sentimiento de nerviosismo, tensión, miedo o angustia que experimentamos durante los momentos de incertidumbre. Es una emoción natural que sentimos todos los seres humanos, y que a menudo responde a factores ambientales. Por ejemplo, los niños y los adolescentes suelen sufrir ansiedad cuando tienen que realizar una presentación delante de toda la clase, ir a casa de un amigo cuyos padres no conocen o quedarse solos en la oscuridad. Si la ansiedad aparece de forma más recurrente e intensa y no es proporcional a la situación externa, es posible que el niño padezca un trastorno de ansiedad. El principal desencadenante de la ansiedad es la existencia de una situación de incertidumbre; es decir, el hecho de no saber qué es lo que va a pasar. Cuanto más se prolonga la situación, más ansiosos, estresados e incluso desesperados nos sentimos.

Teniendo en cuenta esto, es lógico que el nivel de ansiedad de los niños y los adolescentes haya aumentado durante la pandemia. Uno de los desafíos a los que nos enfrentamos los padres es comprender que la ansiedad en niños puede presentarse de forma muy distinta a la de los adultos. Como he tenido ocasión de comprobar con frecuencia a lo largo de los años con mis pacientes y con mis propios hijos, los niños tienden a expresar esta emoción a través de su comportamiento. Eso significa que los padres debemos permanecer atentos y mantener una buena comunicación con ellos para conocer cuál es su estado emocional, ya que el origen de su comportamiento puede encontrarse en el miedo o la ansiedad. 

Estos son algunos de los síntomas que presentan los niños que sufren ansiedad:

  • Aumento de los problemas de comportamiento, como rabietas o comportamientos rebeldes
  • Terrores nocturnos u otro tipo de trastornos del sueño 
  • Aumento del llanto
  • Repetición de preguntas
  • Comportamiento dependiente o negativa a separarse de los padres
  • Quejas físicas relativas a dolores de cabeza o de estómago
  • Aumento de las quejas o la irritabilidad
  • Aumento de los comportamientos retraídos o tendencia a refugiarse en los dispositivos tecnológicos o los medios sociales 

Si detectas algún síntoma de ansiedad en tus hijos, hay muchas formas de apoyarles. Lo importante es que les ayudes a identificar y reconocer sus sentimientos y que procures reducir su inquietud y su nivel de estrés para que puedan recuperar la tranquilidad y volver a disfrutar de cierta sensación de control.

Ayuda a tus hijos a reducir y a gestionar su ansiedad:

  • Valida sus sentimientos. Pregúntales cómo se sienten y habla con ellos sobre los cambios que has observado en su comportamiento. Aprende a escucharles, explícales que es natural que se sientan así y empatiza con ellos. En este sentido, puede ser útil admitir que tú también sientes ansiedad ante algunas situaciones utilizando un lenguaje adecuado para su edad. Asegúrate de que comprendan que la ansiedad es una emoción natural que todos hemos experimentado alguna vez.
  • Dales ejemplo manteniendo la calma a la hora de comunicarte y de comportarte. Los niños se fijan en sus padres y en el resto de adultos de su círculo cercano a la hora de determinar el grado de ansiedad o estrés que deben mostrar hacia las cosas; por eso es importante que los padres nos esforcemos en mantener la calma delante de ellos y les enseñemos estrategias de afrontamiento saludables. Cuando mis hijos me ven intentando tranquilizarme, respirando hondo y usando otro tipo de recursos para relajarme, estoy contribuyendo en gran medida a que aprendan a hacer lo mismo.
  • Estructura su día a día. Los horarios y las rutinas son beneficiosos para los niños porque son predecibles y fomentan una sensación de seguridad y control. Elabora con tus hijos un horario diario para que sepan qué es lo que esperas de ellos y cuándo podrán hacer las cosas que les gustan. Ten en cuenta que la ausencia continuada de estructura hace que los niños se sientan inseguros y les deja más tiempo libre para preocuparse.
  • Céntrate en las cosas que pueden controlar. En lugar de estar asegurándoles continuamente que no tienen por qué preocuparse, ayúdales a centrarse en las cosas que pueden controlar cuando sientan ansiedad. De este modo, aprenderán a controlar sus pensamientos y a concentrarse en lo que están haciendo. También es recomendable elegir actividades que les gusten y que les ayuden a aliviar el estrés, como montar en bicicleta, hacer burbujas, escuchar música relajante o hablar con un amigo.
  • Utiliza la atención plena y otras técnicas de meditación. Este tipo de enfoques ayudan a los niños y a los adultos a tomar conciencia del presente para calmar su ansiedad a nivel mental y corporal. Son muy útiles para gestionar los efectos de los factores estresantes generales y de los específicos e incluso pueden ayudarnos a conciliar el sueño por la noche. Hay muchos sitios web y aplicaciones que ofrecen materiales de apoyo a los niños y a las familias interesados en aprender y practicar este tipo de técnicas de meditación. Yo suelo utilizar y recomendar herramientas y aplicaciones online como Headspace for Kids, Calm, Moshi y The Tapping Solution.
  • Regula el uso de la tecnología y las actividades online. Los estudios han demostrado que el uso excesivo de las pantallas está asociado a un aumento de los niveles de ansiedad en los niños y los adolescentes. Es importante que evites exponer a tus hijos a contenidos que les generen miedo en cualquier tipo de medio, porque a menudo su nivel de desarrollo no les permite comprender lo que están viendo. También es fundamental limitar y supervisar el tiempo que pasan delante de la pantalla. De esta forma, podrás asegurarte de que no abusen de los dispositivos tecnológicos y los medios digitales, y además les permitirá disponer de más tiempo para realizar actividades saludables que les ayuden a aliviar su estrés y refuercen sus habilidades de afrontamiento. Yo suelo utilizar y recomendar Qustodio porque es una forma sencilla y efectiva de ayudar a los niños a desarrollar unos hábitos digitales seguros y saludables.

¿Cuándo es el momento de buscar ayuda profesional? 

Aunque los padres tenemos a nuestra disposición muchas estrategias para apoyar a los niños que sufren ansiedad, hay ocasiones en las que es necesario acudir a un profesional. Si los sentimientos persistentes de inquietud y miedo interfieren con algún área del funcionamiento normal de tu hijo, como la alimentación, el sueño, la participación en el colegio o las relaciones sociales, ha llegado el momento de buscar el apoyo de un profesional de la salud mental con experiencia en terapia familiar. Si en algún momento sientes que lo has intentado todo, y tu hijo sigue sufriendo este trastorno, hablar con su pediatra o con un especialista en salud mental puede ayudarte a determinar si necesita algún tipo de tratamiento. Soy una firme defensora de la idea de que los padres saben lo que es mejor para sus hijos. Si te preocupa el bienestar de tu hijo, siempre es recomendable acudir a un profesional sanitario de confianza para obtener más información y apoyo.

Es posible que los niveles de ansiedad de nuestros hijos hayan alcanzado un nuevo récord, pero si utilizamos estas estrategias prácticas podremos ayudarles a desarrollar las habilidades necesarias para controlar esta emoción y enseñarles a afrontar los problemas de forma saludable tanto ahora como en el futuro. 

Dra. Nicole Beurkens

Nicole Beurkens es doctora en Psicología Clínica, posee el certificado de especialista en Nutrición humana y se ha especializado en la evaluación y el tratamiento de niños con trastornos mentales y del desarrollo severos. A lo largo de sus 20 años de experiencia, ha tratado con éxito a más de 1000 niños y familias utilizando técnicas relacionadas con la alimentación, el estilo de vida y la salud mental.

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