¿Qué riesgos conlleva el sexting para las menores? 

By on 05-17-2021

No te pierdas nuestras recomendaciones para proteger a tus hijos y hablar con ellos de los riesgos legales y emocionales de compartir contenidos sexuales por Internet.

¿Qué es el sexting?

Empecemos por el principio: ¿qué es el sexting? El término sexting está formado por las palabras «sex» (sexo) y «texting» (envío de mensajes de texto). Esta práctica consiste en enviar mensajes de texto o correos electrónicos con contenido sexual o erótico, y a menudo implica también el envío de fotos de desnudos o semidesnudos o vídeos explícitos a través de servicios de mensajería o medios sociales. Se trata de una forma de cibersexo.

Los estudios indican que alrededor del 15% de los adolescentes ha enviado este tipo de mensajes, aproximadamente el 27% ha recibido alguno, y el 75% de los jóvenes ha practicado el sexting en alguna ocasión. Según Save the Children, la media de edad a la que nuestros hijos se inician en esta práctica es de entre 14 y 16 años, y unos 50 000 niños han estado expuestos a alguna forma de sexting sin su consentimiento a lo largo de su infancia.

Cada vez son más las personas que realizan actividades sexuales a través de Internet, y este hábito puede enmarcarse en el contexto de unas relaciones sanas entre adultos o jóvenes. Sin embargo, también va acompañado de importantes riesgos, sobre todo en el caso de estos últimos, que muchas veces aún no han adquirido la madurez emocional necesaria o no comprenden sus posibles consecuencias negativas. Con frecuencia, lo que comienza como un juego puede convertirse en un auténtico drama. Enviar mensajes o imágenes de este tipo puede desembocar en casos de sextorsión, acoso sexual o patologías como la depresión o la ansiedad, entre otras.

El Centro de Protección Online de Menores británico (CEOP) afirma que «hay miles de horas de grabaciones de niñas británicas realizadas desde cámaras web en páginas de pornografía infantil», un dato alarmante que nos da una idea de dónde acaba el sexting.

¿Sabes cómo proteger y concienciar a tus hijos sobre esta práctica? En este artículo vamos a ver cuál es la mejor forma de abordar el tema del sexting antes de que tus hijos empiecen a practicarlo (y después en el caso de que decidan hacerlo).

¿Por qué envían los menores este tipo de mensajes?

  • Para sentirse «guais». Cuando reciben un mensaje de carácter sexual, muchos menores se lo reenvían a sus amigos pensando que van a ser la envidia de todo el mundo. Cree que es un motivo de orgullo y quieren presumir de ello. Y si otros miembros de su grupo lo hacen o forma parte de un reto, es posible que decidan compartir material sexual para no sentirse excluidos.
  • Por impulsividad. Muchos menores tienden a actuar rápidamente sin pensar en lo que van a hacer ni en las consecuencias. Por ejemplo, cuando se enfrentan a una ruptura sentimental, pueden dejarse llevar por el deseo de venganza y publicar este tipo de contenidos de forma impulsiva.
  • Por curiosidad sexual. Es normal que los adolescentes sientan curiosidad hacia el sexo y la desnudez.
  • Por la ausencia de una cultura de la privacidad. Los niños de hoy en día comparten su vida personal y privada en el marco de una cultura digital basada en la transparencia que carece de precedentes. En este contexto, convertir material íntimo puede parecer algo normal.

¿Qué riesgos conlleva el sexting

Como hemos mencionado antes, el sexting no tiene por qué ser una actividad necesariamente perjudicial en el caso de los adolescentes más mayores que lo practican de forma consentida, pero incluso ellos pueden sufrir un arrebato de impulsividad o dejarse llevar por el ansia de venganza. El lado oscuro del sexting, y el mayor miedo de cualquier padre, es que las fotos o los vídeos comprometedores o de desnudos que han enviado sus hijos terminen haciéndose públicos, lo que puede provocar problemas muy graves:

1. Acoso y sextorsión. Se trata de un tipo de chantaje que se produce cuando una persona amenaza a otra con divulgar el material explícito que le ha enviado si no le da algo a cambio.

2. Engaños pederastas. Muchas veces los menores terminan hablando en las redes sociales con adultos que se hacen pasar por niños con el objetivo de acosarles sexualmente.

3. Ansiedad y depresión. Es fácil imaginar por qué el sexting puede provocar ansiedad, depresión y otro tipo de trastornos más graves que acaban en suicidio.

4. Pérdida de control. Cuando alguien sube o comparte contenido en Internet, es imposible saber en qué sitio web va a alojarlo o desde qué dispositivo va a reproducirlo. Es imposible controlar su difusión una vez que hemos pulsado el botón Enviar, así que esta decisión podría afectar a las oportunidades laborales de tus hijos en el futuro, por ejemplo.

5. Responsabilidades penales. El sexting puede conllevar penas de prisión, ya que divulgar material explícito de menores se considera un delito de difusión de pornografía aunque la persona que haya enviado los archivos también sea menor de edad. Eso significa que nuestros hijos estarían cometiendo un delito no solo al enviar el contenido, sino también al reenviarlo —incluso si no conocen a la persona que sale en los vídeos o las imágenes y la víctima ha dado su consentimiento antes de realizar la grabación—. Los cargos son más graves en el caso de los adultos que en el de los menores, un hecho que algunos jóvenes de dieciocho años que envían este tipo de mensajes a adolescentes de 17 desconocen.

Recomendaciones para proteger a tus hijos de los riesgos del sexting 

  • Empieza a hablar con ellos de esta práctica a una edad temprana. Es probable que debas hacerlo antes de lo que piensas. En mi opinión, los padres esperan demasiado tiempo para abordar el tema del sexting. Recuerda que hoy en día muchos niños ya tienen teléfono móvil a los 10 años, por lo que mi recomendación es que empieces a hablar con ellos del tema como mínimo antes de que llegue ese momento. Procura siempre adaptar las conversaciones a su edad. Si tus hijos son pequeños, puedes enseñarles que no deben enviar nunca fotos o vídeos en los que aparezcan desnudos a otras personas, del mismo modo que les enseñarías que no deben subirse nunca al coche con un desconocido. En este sentido, también recomiendo a los padres que no compartan nunca fotos de sus hijos desnudos en Internet, ni siquiera de bebés.
  • Si tus hijos son más mayores, empieza por preguntarles qué saben sobre el tema, qué opinan y cómo les hace sentir. Habla con ellos de la amistad, de las relaciones románticas, y de cómo tratan las personas a los demás y cómo quieren ser tratadas. Recuerda que es importante que en esas conversaciones les plantees situaciones hipotéticas: «¿y si te sientes presionado para enviar un mensaje con contenido sexual y no deseas hacerlo? ¿Cuál es la mejor forma de actuar en ese caso? ¿A quién deberías acudir en busca de ayuda y orientación?».
  • Ayúdales a desarrollar una buena autoestima. Los niños que han aprendido a valorarse a sí mismos dependen menos de las opiniones de los demás y son más capaces de decir «no» y de defender correctamente sus argumentos. Esto les ayudará a no cometer errores y a no ceder ante la presión social.
  • Mantén una atmósfera de confianza. Es importante mantener una comunicación abierta y sincera entre los miembros de la familia. Recuerda una y otra vez a tus hijos durante su vida que deben ser capaces de pedir consejo o ayuda si lo necesitan sin miedo a sentirse avergonzados o ser castigados por sus padres. Enséñales que la sinceridad tiene recompensa y aplica este principio de forma coherente.
  • Aprende a proteger su seguridad. Los padres de hoy en día deben ser conscientes de las opciones que hay disponibles en Internet para proteger los datos de sus hijos. Configura las opciones de seguridad. Esto incluye desactivar las opciones de localización, no compartir nunca el nombre ni la edad de tus hijos en la red, asegurarte de seleccionar la opción Solo amigos (no Amigos de mis amigos) en el menú Compartir, activar las funciones de búsqueda segura y utilizar herramientas de control parental nativas y externas (consulta el siguiente punto).
  • Utiliza los controles parentales. Los proveedores de aplicaciones y servicios incluyen cada vez más funciones de control parental para ayudar a proteger a los niños y adecuarse a las leyes de privacidad. Aprovecha esta circunstancia para revisar las aplicaciones una por una y configurar los filtros o las opciones de privacidad disponibles tanto en el dispositivo como en las cuentas de las diferentes aplicaciones. Asimismo, mi recomendación es que utilices una aplicación de control parental independiente como Qustodio para asegurarte de que eres consistente y supervisar su actividad.
  • Fomenta la privacidad. Enseña a tus hijos que lo que publican en Internet no desaparece nunca, y que lo que hagan, digan o escriban en la red puede tener consecuencias para ellos en el futuro. Nuestros hijos no suelen pensar a largo plazo, así que es importante que se detengan a reflexionar para comprender realmente lo que se juegan cuando practican el sexting.

¿Qué debes hacer si tu hijo es víctima del sexting

  • Mantén la calma. Para encontrar una solución y ayudar a tu hijo, debes controlar tus emociones y evitar la ira. Recuerda que tú también hacías cosas peligrosas a su edad. Tu hijo necesita tu ayuda y tu apoyo para resolver el problema, y la mejor forma de hacerlo es que ambos actuéis con calma.
  • Reunid pruebas. Haced capturas de pantalla inmediatamente y guardad todas las pruebas que podáis encontrar.
  • Denunciadlo. Si tu hijo está siendo extorsionado, ha sido víctima de un engaño pederasta, etc., es absolutamente necesario que lo denunciéis a la policía.
  • Poneos en contacto con el proveedor de servicios (Instagram, Facebook, Twitter, etc.). Informadles del caso para que eliminen el contenido (aunque eso no garantiza que no se hayan hecho copias).
  • Informad al colegio. Sin señalar específicamente a tu hijo, el colegio puede ser de gran ayuda a la hora de advertir a los alumnos de que se ha producido un incidente perjudicial y enseñarles qué deben hacer en estos casos y qué no.
  • Ponte en contacto con las personas que están difundiendo el contenido. Puede que contactar con ellas y pedirles que lo eliminen sirva de ayuda. Lo mejor es que les recuerdes que difundir o compartir con terceros imágenes o grabaciones —aunque las hayan recibido con el consentimiento de la persona que aparece en ellas— también es un delito castigado con penas de prisión y multas. El mero hecho de enseñarle esa imagen a otra persona en una pantalla también es un delito.
  • Busca apoyo psicológico. Normalmente, los niños necesitan apoyo psicológico y emocional, ya que las consecuencias de este tipo de prácticas suelen ser muy graves.
María Guerrero Moya

María es psicóloga licenciada y experta en bienestar digital con más de 20 años de experiencia ayudando a niños, parejas y familias. También es la orgullosa madre de dos hijas.

La newsletter de Qustodio Consejos inteligentes para padres está diseñada para ayudarte a mantenerte informado como padre y criar a tus hijos en la era digital con un poco más de confianza. Sin alarmismos. Sin modas. Solo los mejores consejos de verdaderos expertos en la materia.

Suscríbete a nuestra newsletter Consejos inteligentes para padres y recibe recomendaciones de expertos todos los meses.