¿Bromas o acoso? Guía para padres sobre los chats de grupo

El principal pilar de las relaciones humanas es la comunicación, que puede adoptar infinidad de formas a medida que conectamos con otras personas y establecemos vínculos sociales. Durante la adolescencia, nuestros cerebros jóvenes e inmaduros aún están poniendo a prueba los límites y aprendiendo a relacionarse con los demás.

Por un lado, hacemos todo cuanto está en nuestras manos para satisfacer nuestra necesidad de pertenencia, mientras que por el otro intentamos reafirmar nuestra independencia y nuestra voluntad, y es en este contexto cuando conocer la línea que separa un chiste o una broma entre amigos de las burlas y el acoso cobra especial importancia.

Aprender a diferenciar unas situaciones de otras es fundamental tanto en la vida real como en los grupos de chat en los que la conversación se prolonga indefinidamente, lo que permite a nuestros hijos mantenerse en contacto permanente con su círculo social.

¿Por qué los chats grupales pueden fomentar el acoso? 

Los chats de grupo de las aplicaciones de mensajería nativas y las aplicaciones de terceros como WhatsApp, Telegram y Snapchat pueden convertirse en un caldo de cultivo para el acoso por varios motivos:

La ausencia de señales verbales y no verbales 

Cualquier tipo de comunicación digital puede ser problemática porque nos priva de la posibilidad de utilizar nuestras «neuronas espejo» para evaluar las señales verbales y no verbales que recibimos durante la conversación. Cuanto más complejas son las dinámicas de una interacción, más desorientados nos encontramos; los estudios indican que el sarcasmo en concreto es muy difícil de detectar cuando no vemos a nuestro interlocutor.

La posibilidad de escudarse detrás de una pantalla

Los espacios digitales tienden a fomentar los comportamientos negativos porque es relativamente fácil proteger nuestro anonimato o abandonar la conversación en cualquier momento sin mayores consecuencias.

La falta de madurez del cerebro de los adolescentes

Otro factor es la falta de madurez del cerebro de los más jóvenes, especialmente en el caso de los nativos digitales y, en particular, de aquellos que pasan demasiado tiempo delante de la pantalla. Hace falta empatía y cierto grado de madurez emocional para ser capaces de reconocer las necesidades de los demás y respetarlas, y para ello es necesario haber adquirido mucha práctica antes en el mundo real.

La presión del grupo

Las conversaciones de grupo digitales que proporcionan una falsa sensación de privacidad y cuentan con un número limitado de participantes —a diferencia de lo que sucede en el vasto universo de las redes sociales, por ejemplo— tienden a favorecer cierto tipo de conductas sociales: pueden aumentar las probabilidades de que se formen subgrupos, fomentar una mentalidad de «ellos contra nosotros», hacer que resulte relativamente fácil atacar a individuos concretos y ofrecer un público atento para aquellos que sienten la necesidad de reafirmar su poder y su dominio sobre sus compañeros. 

La exclusión

Además de los diferentes tipos de acoso a los que los adolescentes pueden ser sometidos en los chats de grupo, hay otro aspecto que no debemos pasar por alto: la posibilidad de que se vean excluidos de estos chats. Es importante que los padres y las personas que suelen trabajar con niños sean conscientes de este problema, porque, en algunos casos, la experiencia de ser excluido o rechazado puede llegar a ser más dolorosa a nivel emocional que el hecho de enfrentarse a cualquier tipo de violencia verbal.

Señales de alarma que pueden indicar que tus hijos sufren acoso en un chat de grupo

 

Estas señales suelen ir variando a lo largo del tiempo, y aunque es posible que algunos niños exterioricen más su reacción al acoso, otros pueden expresar su angustia de formas menos visibles. Permanece atento por si alguno de tus hijos muestra los siguientes cambios en su estado de ánimo y su comportamiento:

  • Actúa de forma retraída.
  • Se muestra nervioso o agitado.
  • Sufre irritabilidad o tiene tendencia a discutir.
  • Ha cambiado sus hábitos de sueño o alimentarios. 
  • Evita utilizar su dispositivo personal o parece preocupado al respecto.
  • En los casos más extremos, experimenta síntomas de depresión o ansiedad, ha perdido o ganado peso, muestra algún signo de autolesiones, ha empeorado su rendimiento académico o se aísla de su entorno.

¿Qué diferencia hay entre una mera broma y el acoso?

 

Diferencia una simple broma del acoso puede ser extraordinariamente difícil, ya que requiere cierto grado de inteligencia social y emocional. En la vida real, podemos interpretar el lenguaje corporal de nuestro interlocutor y entender las implicaciones de su tono de voz, pero en Internet y en los chats grupales es mucho más difícil interpretar lo que la otra persona quiere decirnos.  

Estos son algunos de los principales aspectos que caracterizan a las bromas:

  • Ambos participantes en la conversación comprenden —ya sea de forma implícita o explícita— que están utilizando el humor para comprometerse mutuamente de una forma amistosa.
  • No hay una intención de herir los sentimientos de la otra persona insultándola, avergonzándola o menospreciándola por su apariencia, su etnia o religión, su situación socioeconómica, sus capacidades físicas o mentales, su sexualidad u orientación sexual, o cualquier otro rasgo o característica.
  • Ninguno de los interlocutores utiliza las diferencias que existen entre ellos —por ejemplo, de estatura o capacidad física— para asustar a la otra persona o ejercer su dominio sobre ella y crear un desequilibrio de poder.
  • Tampoco usan un lenguaje agresivo, explícito u ofensivo.

Podemos considerar acoso aquellos comportamientos dirigidos a avergonzar, ofender o perjudicar la reputación de los demás.

Three teenage girls using smartphones

¿Qué otros peligros conllevan los chats de grupo?

El acoso no es el único peligro al que los niños y los adolescentes pueden estar expuestos cuando utilizan esta clase de chats; también es posible:

 

  • que reciban contenidos inapropiados por parte de otras personas sin haberlos solicitado;
  • que se vean presionados para compartir fotos íntimas o personales;
  • que alguien añada a un desconocido o a un adulto al grupo;
  • que acaben haciendo un uso excesivo de los dispositivos para conectarse constantemente al chat;
  • que desarrollen una necesidad compulsiva de comprobar si hay nuevos mensajes en sus conversaciones para «no perderse nada».

¿Cómo puedo proteger a mis hijos en las aplicaciones de mensajería?

El primer paso es tomar una decisión respecto a si tus hijos están preparados para gestionar este tipo de comportamientos en Internet; su edad biológica es un factor relevante, pero aún más importantes son su personalidad, su grado de madurez y cualquier circunstancia especial que les afecte, como diferencias de aprendizaje o algún tipo de neurodivergencia.

Considerados en conjunto, estos aspectos te permitirán hacerte una idea de si tus hijos están listos para socializar en ese entorno único que constituyen los chats de grupo. Eso significa que, incluso si ya tienen 11 o 12 años y has decidido permitirles tener su propio teléfono, es posible que aún no estén preparados para utilizar este tipo de herramientas de comunicación —al menos por el momento—.

Si consideras que tus hijos están listos para utilizar las aplicaciones de comunicación y los chats grupales, ten en cuenta las siguientes recomendaciones a la hora de proteger su seguridad:  

 

  1. Ayúdales a diferenciar lo que es una broma inofensiva o cariñosa del lenguaje inapropiado, hiriente o inofensivo.
  2. Recuérdales periódicamente que no deben tener miedo de acudir a ti o a cualquier adulto de confianza que conozcan si se sienten incómodos o están preocupados por alguna experiencia que hayan vivido en un chat de grupo.
  3. Enséñales las diferentes opciones que tienen a la hora de responder a los comportamientos hirientes, ofensivos o negativos en cualquier otro sentido para que sepan cómo intervenir tanto en su propio nombre como en el de un amigo.
  4. Asegúrate de que saben usar las herramientas de denuncia que incluyen las aplicaciones de comunicación para denunciar cualquier conducta inaceptable o ilegal. 
  5. Considera la posibilidad de usar alguna herramienta de control parental para protegerlos de los riesgos que conllevan las aplicaciones de comunicación y los chats grupales. Por ejemplo, en el caso de Qustodio, puedes:

 

    • recibir alertas si detectamos algo inapropiado en los SMS y los chats de WhatsApp, Instagram, Line y Snapchat de tus hijos;
    • supervisar el tiempo que dedican a cada una de sus aplicaciones de comunicación; 
    • configurar límites de tiempo respecto a su uso;
    • bloquearlas para que no puedan abrirlas;
    • recibir alertas la primera vez que las usen;
    • pausar Internet con solo tocar un botón.

Sugerencias de conversación

«¿Cómo describirías o definirías lo que es el acoso? ¿Alguna vez has presenciado algún comportamiento de este tipo en tu colegio o en tu círculo social?».

«¿Dónde consideras que hay que poner el límite a los chistes y las bromas que compartimos con los amigos? ¿Cuándo crees que cruzan la línea?».

«¿Por qué piensas que hay gente que se dedica a acosar a otras personas? ¿Cómo crees que les hace sentir?».

«Si alguien de tu grupo de amigos fuera acosado en un chat, ¿cómo intentarías ayudarle? ¿Dudarías en hacerlo? ¿Por qué?».

«¿Cuál sería la mejor forma de que yo te ayudara si sufrieras acoso?».

El acoso en los chats de grupo: una última reflexión

Los chats grupales son una función básica de las aplicaciones de mensajería y pueden ser una forma divertida de ponernos al día con nuestro grupo de amigos, de compartir bromas y memes y, en general, de mantenernos en contacto a cualquier hora del día. Sin embargo, en el caso de los usuarios más jóvenes, las bromas y las risas que son tan habituales en estos grupos pueden derivar rápidamente en acoso y comportamientos intimidatorios. 

Si enseñas a tus hijos a reconocer estos problemas en todas sus formas —y les conciencias del resto de riesgos que conllevan los chats grupales, como la posibilidad de que estén expuestos a contenidos inapropiados, entren en contacto con desconocidos o abusen de los dispositivos— podrás ayudarles a disfrutar de una experiencia más segura y positiva en los chats.