6 consejos para proteger a tus hijos de los bulos de Internet

La preocupación por los bulos, las estafas y las gamberradas que se propagan por Internet no deja de crecer, sobre todo cuando hay niños implicados. Es posible que hayas oído hablar del reto de «Momo» o del «Pollo dormido»; o de menores a los que han engañado para que compartieran su información bancaria en Roblox y otros juegos. Ahora que los más pequeños pasan una gran cantidad de tiempo en la Red, se han convertido en uno de los principales blancos de individuos cuyo único objetivo es hacer daño. Es importante que los padres seamos conscientes de la existencia de estos riesgos y que tomemos medidas para proteger a nuestros hijos de la confusión, el miedo y el peligro real que pueden conllevar.

A qué nos referimos cuando hablamos de los bulos de Internet

A diferencia de la desinformación o las noticias falsas tradicionales, los bulos suelen basarse en la conmoción que provocan, el miedo o la presión del grupo. Algunos aparecen en forma de historias extrañas o retos virales, y otros en forma de mensajes que urgen a los niños a guardar un secreto o a realizar acciones que no entienden del todo. 

Un ejemplo muy conocido de este tipo de bulos es el denominado «reto de Momo» que comenzó a viralizarse en 2019. Este desafío incluía una imagen terrorífica acompañada de supuestos testimonios que aseguraban que manipulaba a los niños para que realizaran actos peligrosos. Aunque la policía no halló pruebas de que ningún menor hubiera sufrido daños en la vida real como consecuencia de este reto, el pánico que generó demuestra que los más pequeños no necesitan estar expuestos a una amenaza real para sentirse inseguros. La mera percepción de la existencia de un riesgo puede generarles angustia y contribuir a que estos fenómenos se propaguen.

La buena noticia es que no es necesario que los padres seamos expertos en tecnología ni que supervisemos cada segundo que pasan nuestros hijos delante de la pantalla para protegerlos de los bulos que circulan por la Red. Al igual que sucede con otros contenidos digitales, lo principal es que establezcamos unas reglas claras, fomentemos la comunicación y les enseñemos a proteger su seguridad en Internet mediante unas serie de pautas concretas que puedan poner en práctica si ven algo sospechoso.

Por qué los bulos y las gamberradas pueden resultar especialmente peligrosos para los niños

Dado que nuestros hijos aún están desarrollando la capacidad de sopesar los riesgos, evaluar la credibilidad de la información y gestionar las emociones fuertes, las personas que difunden bulos a través de Internet pueden aprovechar su vulnerabilidad en este aspecto a través de diferentes tácticas:

  • Algunos de estos mensajes utilizan frases como «hazlo inmediatamente» o «no se lo digas a tus padres» para asustarlos o incitarlos a realizar una determinada acción.
  • Aparecen en espacios en los que los niños confían, como los juegos, los vídeos o las aplicaciones de mensajería.
  • Muchas veces, estos bulos se difunden rápidamente entre sus compañeros, lo que hace que parezcan más reales o importantes de lo que en realidad son.

Los estudios indican que los niños confían en su capacidad para detectar las informaciones falsas en la Red, pero la realidad es que tienen una fuerte tendencia a fiarse de los contenidos falsos o engañosos que ven en las plataformas digitales y a compartirlos, sobre todo cuando generan emociones fuertes o se los han enviado sus compañeros. 

Por eso, a la hora de protegerlos de esta clase de riesgos, lo principal no es centrarnos en desmontar todos y cada uno de los bulos a los que están expuestos, sino enseñarles qué deben hacer cuando se encuentren con algún contenido en Internet que les haga sentirse confusos o incómodos.

 

Teenage boy using smart phone

 

6 consejos prácticos para proteger a tus hijos de los bulos en la Red 

 

1. Haz hincapié en que nunca deben compartir información personal en Internet

Una de las lecciones más importantes que deben aprender los más pequeños es a qué tipo de datos nos referimos cuando hablamos de información personal y por qué es fundamental mantenerla a salvo de ojos indiscretos.

Asegúrate de que tus hijos comprendan que nunca deben compartir este tipo de datos en la Red ni a través de las aplicaciones de mensajería:

  • Su nombre completo
  • Su dirección
  • El nombre de su colegio
  • Su número de teléfono
  • Sus contraseñas
  • Cualquier foto que incluya algún detalle que permita identificarlos
  • Su localización
  • Su información financiera

Explícales que, por muy amable, divertido o cercano que parezca alguien, únicamente deberían compartir este tipo de datos personales con personas de confianza a las que conozcan en la vida real, y nunca con desconocidos de Internet. Haz énfasis en que ningún juego, desafío o vídeo con fines legítimos les solicitará nunca información personal o financiera para participar.

Retoma estas conversaciones con frecuencia a medida que crezcan y empiecen a usar nuevas plataformas. Recuerda que incluso los adolescentes necesitan que les recordemos la importancia de este aspecto cuando empiezan a probar otras plataformas del mundo digital. Anímales a acudir a ti si consideran que hay alguna razón que justifique compartir esta clase de información para que puedas ayudarles a decidir qué hacer.

2. Enséñales que siempre deben acudir a un adulto cuando se encuentren con esta clase de contenidos

Uno de los factores que más contribuyen a proteger a los niños en Internet es concienciarles de que siempre pueden (y deben) acudir a un adulto de confianza si se encuentran con algo sospechoso.

Asegúrate de que comprendan que deben avisarte si en algún momento:

  • han visto algo que alarmante o desagradable;
  • alguien les ha pedido que guarden un secreto en Internet;
  • alguna publicación les ha animado a hacer algo peligroso o a compartir información personal;
  • se han sentido presionados, confusos o incómodos de alguna forma.

Explícales claramente que no tendrán problemas por contártelo. Muchos bulos utilizan el secretismo o el miedo a ser castigados para asegurarse el silencio de los más pequeños. Si los niños confían en que los adultos respondamos con tranquilidad y les apoyemos, habrá más probabilidades de que nos pidan ayuda antes de que el problema se agrave.

3. Supervisa su actividad en Internet

Adoptar una actitud proactiva a la hora de supervisar lo que nuestros hijos hacen en Internet es fundamental para protegerlos. Eso no significa que tengamos que invadir su privacidad, pero sí requiere que les demostremos nuestro interés, nos impliquemos en su vida digital y seamos conscientes de la responsabilidad que supone garantizar su seguridad.

Hay algunas medidas prácticas que puedes tomar a la hora de supervisar su actividad: 

  • infórmate de qué aplicaciones, juegos y plataformas usan;
  • comprueba con quién interactúan en Internet;
  • mantente al día de las tendencias o los retos que circulan entre los niños de su edad; 
  • siéntate periódicamente con ellos para revisar la configuración de privacidad y seguridad.

Una solución de control parental integral como Qustodio te permitirá supervisar su actividad digital, recibir alertas cuando envíen o reciban algún mensaje preocupante, configurar límites de tiempo o bloquear aplicaciones concretas, entre otras cosas.     

4. Utiliza las herramientas de control parental como una red de seguridad, no como una solución en sí mismas

Las herramientas de control parental son más efectivas cuando van acompañadas de una serie de normas básicas para proteger la seguridad de los más pequeños. Nuestra recomendación es que las aproveches para:

  • impedir que tus hijos accedan a contenidos inapropiados para su edad;
  • evitar que puedan enviar mensajes a personas desconocidas;
  • gestionar el tiempo que dedican a aquellas plataformas que pueden suponer un riesgo para ellos;
  • recibir alertas sobre cualquier actividad preocupante.

Asimismo, también es importante que les expliques por qué es necesario que instales estas herramientas en sus dispositivos. Hacer hincapié en que se trata de una medida de protección y no de un castigo es el mejor modo de ayudarles a entender que la razón por la que estableces estos límites es para proteger su seguridad, y que eso no quiere decir que no confíes en ellos.

5. Enséñales a reflexionar antes de hacer clic en este tipo de publicaciones, compartirlas o sumarse a cualquier modas

Muchos de los bulos y las gamberradas que circulan por la Red tratan de generar una sensación de urgencia a través de mensajes como «haz ya tal cosa», «comparte esto antes de que desaparezca» o «no se lo digas a nadie». Enséñales a tus hijos esta sencilla regla: que lo más recomendable es hacer siempre una pausa para reflexionar antes de hacer clic, compartir o actuar en algún sentido.

Anímales a plantearse las siguientes preguntas:

  • ¿Hay algo que suene demasiado exagerado o escalofriante?
  • ¿Alguien está intentando que guarde algún secreto?
  • ¿Me sentiría cómodo contándole esto a mis padres?

Los niños y los adolescentes son impulsivos por naturaleza; por eso, el mero hecho de hacer una pequeña pausa para reflexionar puede contribuir a evitar que acaben participando en alguna actividad peligrosa.

6. Mantén la calma

Cuando la reacción de los padres es dejarse arrastrar por el pánico o la alarma, los niños pueden asustarse o dejar de compartir con ellos lo que ven en Internet. Si alguno de tus hijos menciona un bulo, una historia escalofriante que ha visto o alguna petición que ha recibido por parte de un desconocido:

  • Dale las gracias por haber acudido a ti.
  • Siéntate tranquilamente a hablar con él para hacerle algunas preguntas al respecto.
  • Consultad juntos alguna fuente fiable para comprobar la información.
  • Asegúrate de que comprenda que está a salvo y que vas a ayudarle a descubrir qué hay detrás de lo que ha visto. 

Utilizar estos episodios, como los bulos o las gamberradas que se viralizan en la Red, como una oportunidad de aprendizaje es una buena forma de reforzar la confianza y la resiliencia de los más pequeños en el mundo digital y de contribuir a proteger su seguridad.

Los bulos de Internet: una última reflexión

A medida que la Red siga evolucionando, también lo harán los bulos, las gamberradas y los trucos virales que circulan por ella. Independientemente de qué nuevos peligros nos aguarden en el futuro, los principios básicos para proteger a nuestros hijos seguirán siendo los mismos: establecer reglas claras, fomentar una comunicación abierta, estar pendientes o supervisar lo que hacen mientras navegan y fijar unos límites saludables.

Si les enseñamos a los niños a proteger su información personal, tienen la seguridad de poder acudir a un adulto cuando algo va mal y son conscientes de que sus padres estamos ahí para acompañarlos en cada una de las etapas de su vida digital, estarán mucho mejor preparados para desenvolverse en Internet de forma segura.