Los jóvenes y el juego: cómo hablar con tu hijo de las apuestas deportivas

De todos los riesgos que nos preocupan cuando nuestros hijos empiezan a navegar por Internet, el juego es el que más tendemos a pasar por alto. Hacemos todo lo que está en nuestra mano para evitar que estén expuestos a contenidos inapropiados, protegerles de los individuos peligrosos o controlar el tiempo que pasan delante de la pantalla. Sin embargo, el juego es un problema cada vez mayor entre los menores que se ve agravado por la velocidad y la facilidad con la que las aplicaciones y las plataformas permiten apostar, así como por el bombardeo de publicidad segmentada (y engañosa) al que están sometidos, entre otras cosas. 

Un informe de 2026 elaborado por Common Sense Media revela que el 36% de los chicos de entre 11 y 17 años aseguran haber jugado en algún momento del año pasado, y el 34% de ellos realiza algún tipo de apuesta deportiva. Además, los menores que participan en este tipo de prácticas son los que más suelen jugar de forma habitual: el 60% de los chicos que llevan a cabo apuestas deportivas lo hacen una vez al mes o más. 

El incremento del juego entre los adolescentes es otro de los riesgos digitales que afectan principalmente a los chicos. En este artículo, analizaremos con más detalle por qué aumentan las apuestas deportivas por parte de los más jóvenes y te daremos una serie de recomendaciones sobre cómo abordar el tema con tus hijos.

¿Cómo acceden a las apuestas deportivas los menores?

Hoy en día es posible realizar apuestas deportivas tanto a través de Internet como en el mundo real, y hay disponibles diferentes modalidades, incluidas las siguientes:

  • Las apuestas sobre resultados deportivos: consisten básicamente en predecir qué equipo o jugador resultará vencedor antes de que comience el encuentro. Pueden incluir otros aspectos del juego, como la posibilidad de que se produzca un empate, las diferencias de puntos o la puntuación total.
  • Las apuestas que se realizan durante los partidos o en tiempo real: permiten apostar durante los propios partidos o eventos. Por ejemplo, es posible realizar apuestas sobre quién marcará a continuación o cuál será el resultado del siguiente tiempo.
  • Las apuestas especiales o de proposición: hacen referencia a eventos concretos que pueden tener lugar durante un encuentro, como cuántos goles va a marcar un jugador, cuál será el primer equipo en marcar o cuántas faltas se cometerán en total.
  • Las apuestas combinadas o acumuladores: permiten combinar varias apuestas individuales en una sola. El apostante debe acertar todas las selecciones para obtener el premio.
  • Las apuestas sobre el resultado de una temporada o un torneo: se centran en resultados que se determinan a lo largo de toda la temporada deportiva o de un torneo de varias semanas de duración en lugar de durante un solo partido. Entre los ejemplos más populares de este tipo de apuestas se encuentran los cuadros del March Madness y las denominadas «ligas Fantasy». 
  • Las apuestas relacionadas con los deportes electrónicos: permiten apostar sobre los torneos de videojuegos competitivos.

           Según el informe, la mayoría de los adolescentes que practican esta clase de juegos de azar apuestan sobre el resultado de una temporada o un torneo en compañía de amigos o familiares.

          ¿Qué lleva a los adolescentes a realizar apuestas deportivas?

          El aumento de las apuestas deportivas entre los adolescentes suele atribuirse a una combinación de los siguientes factores: 

          La influencia del entorno (incluida la familia)

          Es posible que el principal factor a la hora de predecir la probabilidad de que un adolescente juegue sean los hábitos de juego de su entorno más cercano. Hasta un 84% de los jóvenes cuyos amigos juegan —ya sea todos o buena parte de ellos— confiesa hacer lo mismo, mientras que únicamente el 17% de los jóvenes que adoptan este tipo de conductas asegura ser la excepción en su grupo de amigos.

          Sin embargo, esta influencia no se limita a las amistades. Más de la mitad de los menores (el 54%) que jugaron el año pasado afirman haberlo hecho acompañados de otros miembros de la familia, y una de las modalidades más populares son las apuestas relacionadas con el resultado de una temporada o un torneo en concreto.

          «Yo no he buscado nada; ha aparecido en mi cronología» 

          Casi la mitad (el 45%) de los adolescentes que juegan aseguran ver vídeos o streamings sobre el juego en Internet. En lugar de buscarlos, la mayoría de los menores que consumen estos contenidos acaban expuestos a ellos debido a los algoritmos: el 59% de los menores que afirma haber visto contenidos relacionados con el juego en la Red explica que «empezaron a aparecer» en su cronología, en comparación con el 14% que reconoce haberlos buscado de forma deliberada.    

          Las aplicaciones y las plataformas de juego están diseñadas para ser intuitivas y facilitar en la medida de lo posible la realización de las apuestas deportivas. Una vez que hace clic en el contenido —e introduce una fecha de nacimiento falsa—, cualquier menor puede empezar a jugar en cuestión de minutos.     

          Los anuncios y las promociones 

          Si sueles ver eventos deportivos en la televisión, es difícil que puedas citar alguno en el que no aparezcan anuncios de casas de apuestas durante la retransmisión. La mayoría de los adolescentes (el 57%) reconocen haber visto estos anuncios en la pequeña pantalla —bien sea en directo o en streaming— durante los eventos deportivos, lo que significa que este medio es el tercero en el que más probabilidades tienen los menores de estar expuestos a la publicidad relacionada con el juego y las apuestas (solo por detrás de YouTube, con el 61%, y las redes sociales, con el 60%). 

          Los youtubers, los streamers de videojuegos y los deportistas promocionan de forma habitual este tipo de plataformas, y muchos de estos influencers cuentan con una enorme base de seguidores entre los chicos adolescentes. Las «apuestas gratuitas» y los bonus por registrarse reducen las barreras psicológicas de entrada, lo que hace que el juego parezca un atajo relativamente seguro para hacerse rico. 

          Las mecánicas de los juegos de azar que incluyen los videojuegos

          Puede que las mecánicas de los juegos de azar —como las cajas botín o los sistemas gacha— sean la forma más insidiosa de condicionar a los adolescentes para que jueguen, pero forman parte de muchos de los videojuegos más populares. Tanto si nuestros hijos usan dinero real como si no, esta clase de mecánicas pueden provocar que empiecen a familiarizarse con el pensamiento probabilístico y la toma de riesgos a una edad demasiado temprana. 

          Las cajas botín son artículos virtuales de los videojuegos que los jugadores pueden comprar o ganar en el transcurso de la partida, y que ofrecen recompensas aleatorias como aspectos para los personajes, armas u otro tipo de bonificaciones para el juego. Estas cajas y otros sistemas de recompensas aleatorias similares aparecen en muchos títulos populares, incluidos Fortnite, Clash Royale y Brawl Stars.

          Teenage boys gambling on sports

          Los efectos de las apuestas deportivas sobre los chicos adolescentes

          Dado que sus cerebros todavía no han terminado de desarrollarse, los jugadores adolescentes tienen una tendencia mucho mayor a desarrollar los siguientes efectos negativos como consecuencia de las apuestas deportivas:

          La adicción y los trastornos de juego problemático

          Muchos de los trastornos relacionados con el juego se inician en la adolescencia. Los estudios demuestran que entre el 2 y el 7% de los jóvenes pueden llegar a desarrollar algún tipo de ludopatía, una cifra que en el caso de los adultos alcanza alrededor del 1%. Algunos especialistas atribuyen esta diferencia al hecho de que los cerebros de los jóvenes son más sensibles a la dopamina, el neurotransmisor del placer que se libera cuando ganan una apuesta. Esta respuesta exacerbada puede hacer que las apuestas deportivas resulten aún más adictivas para los chicos adolescentes. 

          Los conflictos con los amigos y la familia 

          Un informe elaborado por la Comisión del Juego de Reino Unido ha revelado que casi 1 de cada 10 menores miente a sus amigos o familiares sobre su adicción a las apuestas, y 1 de cada 12 admite que el juego ha provocado discusiones con su entorno más cercano.   

          Los jugadores suelen ocultar o restar importancia a este hábito —sobre todo a la hora de hablar de sus gastos y sus pérdidas—, lo que genera conflictos con aquellos que les rodean y suscita su desconfianza. Utilizar la tarjeta de crédito de otra persona sin su permiso también es uno de los principales motivos de discusión entre las familias, especialmente en el caso de los ludópatas que sufren pérdidas importantes. Los jóvenes que aseguran haber perdido 51 $ —unos 44 €— o más a lo largo del año pasado tienen tres veces más probabilidades de usar la tarjeta de crédito o de débito de sus padres sin su permiso. 

          La falta de interés en el colegio y otras actividades 

          La preocupación por las apuestas deportivas puede provocar que nuestros hijos dejen de hacer los deberes, se concentren peor en el colegio y pierdan el interés en cualquier actividad que no esté relacionada con ellas: 1 de cada 20 jugadores menores de edad admite que este hábito ha provocado que falten a la escuela. El juego activa mecanismos de recompensa rápida muy potentes que pueden hacer que otras actividades más pausadas, como las clases, las actividades extraescolares y el tiempo que comparten con su familia parezcan menos satisfactorias y aburridas en comparación.   

          El grave perjuicio económico que pueden suponer

          Los cerebros de los adolescentes aún no han terminado de desarrollarse, y les cuesta más evaluar con precisión los riesgos en relación con las recompensas; de ahí que tengan más probabilidades de desarrollar una conducta de juego problemática y acumular pérdidas importantes. En un intento desesperado por recuperarse de estas pérdidas, los niños pueden llegar incluso a utilizar la tarjeta bancaria de sus padres, lo que puede provocar que estos se lleven una desagradable sorpresa al ver su extracto mensual.

          Los problemas de salud mental 

          Participar en cualquier modalidad de juego de azar, en particular si se empieza a una edad temprana, puede tener consecuencias muy graves sobre el bienestar mental a largo plazo, como ansiedad, estrés, depresión, trastornos del sueño y problemas de control de impulsos. Los adolescentes que juegan también tienen más probabilidades de adoptar otros comportamientos de riesgo, como el consumo de alcohol y de drogas.

          Consejos para hablar de las apuestas deportivas con tus hijos adolescentes

          A medida que los jóvenes de esta edad se vuelven más independientes, los padres nos vemos obligados a asumir que no podemos —ni debemos— supervisar su comportamiento las veinticuatro horas del día. Los adolescentes pueden llevar a cabo este tipo de apuestas en cualquier momento y desde cualquier parte, por lo que es importante que les expongas a tus hijos tus preocupaciones y que establezcas unas expectativas claras al respecto. 

          1. Empieza a abordar el tema de forma temprana

          Es posible que tus hijos no hayan empezado a jugarse la paga, pero eso no significa que no estén siendo condicionados para considerar el juego como algo divertido. Tal y como decíamos en el caso de las cajas botín y otras funciones similares, las mecánicas relacionadas con los juegos de azar forman parte de videojuegos de los que disfrutan niños de todas las edades, no solo adolescentes. 

          Empieza a hablar del tema cuando aún son pequeños y, en lugar de mencionar específicamente los juegos de azar, centra la conversación en aspectos como los riesgos que conllevan estas mecánicas, el componente aleatorio que incluyen y el modo en el que influyen en nuestra toma de decisiones. En primer lugar, plantéales preguntas abiertas como las siguientes: 

          • «¿Alguna vez has comprado una caja botín en un juego? ¿Qué contenía?».
          • «¿Qué sueles hacer cuando no consigues el objeto que querías?».
          • «¿Cómo decides que ha llegado el momento de parar?».

          Recuerda que debes retomar el tema periódicamente a medida que tus hijos se hagan mayores y estén expuestos a otros tipos de juegos de azar.

          2. Familiarízate con las diferentes modalidades de apuestas deportivas 

          Las apuestas deportivas no consisten únicamente en apostar por el equipo que crees que va a ganar; hay un sinfín de formas de realizar apuestas sobre deportes, tanto en Internet como fuera de él. Conocer las diferentes plataformas que existen y el tipo de apuestas que ofrecen te permitirá abordar la conversación con el contexto que necesitas.

          3. Ten en cuenta la influencia que ejercen los compañeros

          Si un niño ve que sus amigos o los miembros de su familia juegan, o juega con ellos, es más probable que él también empiece a jugar. Si sospechas que algún miembro de tu familia ha jugado delante de tus hijos, considera la posibilidad de incluirlo en la conversación.  

          4. Establece reglas claras y supervisa el acceso a estas plataformas

          Algo más de un tercio de los chicos asegura que su familia no ha establecido ninguna norma concreta sobre el juego ni sobre los gastos relacionados con este tipo de servicios, lo que demuestra que muchos padres no son conscientes de los riesgos que conllevan. Al igual que has hecho respecto al tiempo que tus hijos pasan delante de la pantalla y el uso que hacen del teléfono, establece unas expectativas claras sobre las apuestas deportivas, las cajas de botín y otras actividades relacionadas con los juegos de azar. Habla con ellos de los comportamientos que consideras aceptables y los que no, y recuerda explicarles las razones por las que has decidido establecer estos límites. 

          Puedes incluir reglas concretas sobre los juegos de azar en nuestro acuerdo digital familiar, que puedes descargar desde este enlace

          Es posible que desees supervisar e incluso restringir el acceso a las aplicaciones relacionadas con los juegos de azar desde el teléfono de tus hijos. Las herramientas de control parental, como las que ofrece Qustodio, te permiten supervisar su actividad en estas plataformas, recibir una alerta cada vez que inicien una nueva aplicación e incluso bloquear aplicaciones concretas para que no puedan abrirlas. 

          Respecto a tus hijos, la aplicación para niños les ofrece información sobre las nuevas aplicaciones que descargan y les avisa de sus posibles riesgos —como los juegos de azar— en la sección Información sobre las apps.

           

          El juego online, y en concreto las apuestas deportivas, no deja de aumentar entre los chicos jóvenes. Esta práctica es más accesible —y goza de mayor aceptación— que nunca, ya que es posible encontrar anuncios y contenidos promocionales tanto en las redes sociales y en las plataformas de streaming como durante las retransmisiones en directo de los eventos deportivos. En la actualidad, las mecánicas relacionadas con los juegos de azar están presentes incluso en videojuegos dirigidos a preadolescentes y a niños más pequeños.

          Es posible que no tengas motivos para sospechar que tus hijos puedan estar haciendo un uso intensivo de estas plataformas; sin embargo, al igual que haces con otros aspectos del mundo digital, nunca es demasiado pronto para empezar a abordar el tema con ellos de forma intencional ni para establecer unos límites respecto a los juegos de azar.