Spotify es un servicio digital de retransmisión de música que ofrece acceso a millones de canciones, pódcast y audio de artistas procedentes de todo el planeta. La plataforma se ha convertido en la radio a la carta de la era del streaming, con la ventaja añadida de que, con el tiempo, es capaz de adaptarse a nuestros hábitos de escucha y de recomendarnos música, artistas y temas que pueden interesarnos, además de elaborar listas de reproducción personalizadas a partir de nuestro historial musical. Spotify ha logrado conquistar a niños y a adultos por su sencillez, la rapidez con la que los usuarios pueden disfrutar de su ingente biblioteca de audio y las enormes posibilidades que ofrece a nivel de personalización, pero este servicio también conlleva algunos riesgos menos evidentes que los padres deben tener en cuenta.
¿Qué pueden hacer los niños en Spotify?
La versión básica de Spotify (el plan gratuito) permite a los más pequeños acceder a la biblioteca completa de música y pódcast, aunque incluye publicidad y solo permite pulsar el botón Saltar canción un par de veces antes de que la opción deje de estar disponible. Además, esta versión ordena automáticamente las listas de reproducción de forma aleatoria y no ofrece la posibilidad de escuchar música sin conexión. ¿Por qué son importantes ambas limitaciones? El hecho de que los niños puedan oír todo tipo de canciones, géneros y artistas en modo aleatorio dificulta a los padres la tarea de supervisar lo que escuchan y si el servicio les recomienda canciones, anuncios o pódcast con letras o contenido inapropiados para su edad.
La plataforma sí dispone de una versión prémium que ofrece un mayor grado de control a los padres: la suscripción de pago elimina los anuncios y las limitaciones a la hora de cambiar de canción, desactiva el modo aleatorio en las listas de reproducción y permite a nuestros hijos escuchar música sin conexión. Además, en algunos países, los usuarios con una cuenta Premium tienen acceso a una amplia variedad de audiolibros que no están disponibles en la versión gratuita.
Spotify: los riesgos que debemos tener en cuenta como padres
El contenido explícito
Atrás han quedado los días en los que podíamos evitar que los más pequeños pudieran escuchar determinadas canciones o un álbum entero simplemente impidiéndoles comprar cualquier disco que llevara la etiqueta «Advertencia para padres: Contenido explícito». En Spotify, nuestros hijos pueden acceder a una amplia librería de música con letras gráficas sin censurar, pódcast sobre temas adultos y contenidos sexuales inapropiados. Y, al igual que sucede con la mayoría de las plataformas de Internet en las que un gran número de usuarios pueden editar, cargar e interactuar con el contenido, la plataforma incluye materiales para adultos que los niños pueden encontrar o a los que pueden estar expuestos accidentalmente con relativa facilidad. Los más pequeños corren el riesgo de toparse con carátulas de álbum explícitas, audios con contenidos pornográficos y pódcast de carácter erótico.
Los contenidos inapropiados para su edad
Aparte de la música, Spotify incluye también una amplia variedad de pódcast y contenidos en audio sobre infinidad de temas, y no todos son aptos para nuestros hijos ni apropiados para su edad. Muchos de estos programas contienen conversaciones sobre relaciones entre adultos, consumo de sustancias, violencia y trastornos relacionados con la salud mental, además de otro tipo de temas complejos que no son apropiados para todas las edades.
Las recomendaciones del algoritmo
Al igual que sucede hoy en día con la mayoría de las aplicaciones sociales y de entretenimiento, el motor de recomendaciones de la plataforma está diseñado para conseguir que los usuarios sigan escuchando música, y se le da muy bien ofrecerles el tipo de canciones y contenidos que más probabilidades tiene de encajar con sus gustos. Sin embargo, este mismo sistema que sabe qué les gusta oír y qué no, y que les muestra recomendaciones positivas como contenidos motivacionales o consejos relacionados con su estilo de vida, puede empezar a ofrecerles progresivamente materiales más extremos. Un niño que escucha un pódcast sobre una guerra o un crimen puede recibir contenidos cada vez más oscuros y gores, mientras que escuchar programas sobre deportes y fitness puede provocar que la plataforma ofrezca ideologías más extremas, sobre todo en el caso de los chicos jóvenes. Un ejemplo es el denominado «looksmaxxing», una moda de Internet que tiene como objetivo ayudar a los hombres a «maximizar» su apariencia.
Las funciones sociales
Las funciones sociales de Spotify, como las listas de reproducción públicas y colaborativas o las opciones de mensajería, pueden provocar que los más jóvenes estén expuestos a interacciones inapropiadas. El hecho de que usuarios de todo el planeta pueden acceder a la aplicación y crear sus propias listas de reproducción significa que estas pueden ser una vía para que los adultos contacten con los menores sin que estos sean conscientes de ello. Una madre de Reino Unido ha denunciado que un desconocido había conseguido usar las listas de reproducción de la plataforma para ponerse en contacto con su hija de once años, y que había llegado a modificar el título y la descripción de una de ellas para animar a la niña a enviarle fotografías explícitas añadiéndolas como imagen de portada.
Los mensajes directos
En agosto de 2025, Spotify lanzó una función de mensajería directa que permite compartir música, pódcast y audiolibros directamente desde la aplicación. En enero de 2026, esta funcionalidad se amplió para incluir chats grupales con un máximo de 10 participantes. La aplicación requiere que los usuarios acepten una solicitud antes de iniciar la conversación, y los chats están limitados a personas con las que han interactuado (por ejemplo, a través de una lista colaborativa), lo que en teoría significa que los desconocidos no pueden contactar con nuestros hijos. Sin embargo, la plataforma también ofrece otra vía de contacto de la que es importante que los padres seamos conscientes, especialmente porque las dinámicas de este tipo de chats pueden convertirse en el caldo de cultivo perfecto para el acoso y contribuyen a que los más pequeños sientan que «se están perdiendo algo» si son excluidos.
Spotify bloquea el uso de los mensajes directos por parte de los usuarios menores de 16 años. Sin embargo, esta medida de seguridad depende de que los niños introduzcan su fecha de nacimiento real o lleven a cabo un proceso de verificación de la edad que escanea su rostro para calcularla de manera aproximada. Los menores pueden sortear ambos métodos y, en el caso del proceso de verificación, los resultados no siempre son precisos, por lo que un adolescente de 15 años podría verificar su cuenta y hacer creer a la plataforma que tiene 18 años sin que sus padres lo sepan.
Las limitaciones de los controles parentales
La aplicación se ha esforzado en mejorar las opciones de control parental, pero estas siguen presentando importantes limitaciones. Si contratan el plan Premium Familiar, los padres pueden configurar una cuenta supervisada para los niños menores de 13 años, lo que les permite limitar su experiencia al servicio de música y configurar filtros para bloquear el contenido explícito, además de controlar la reproducción de artistas o canciones individuales. Las funciones de vídeo están desactivadas, y este tipo de perfiles no pueden utilizar las funciones de mensajería. En algunos países, las cuentas supervisadas también están disponibles para los usuarios del plan gratuito. Te recomendamos que compruebes si esta funcionalidad está disponible en tu región.
Si tus hijos son mayores de 13 años, estos filtros y restricciones no se aplicarán a su cuenta. Puedes modificar la configuración para bloquear el contenido explícito y las solicitudes de chat, pero son opciones relativamente sencillas, y no hay nada que impida que vuelvan a activarlas.
En el caso de los niños pequeños, hay una experiencia especialmente diseñada para ellos llamada Spotify Kids que les ofrece una alternativa más segura. Se trata de una aplicación independiente que incluye contenidos apropiados para su edad y controles más estrictos, pero no está disponible en todos los países.
La privacidad y la seguridad
Spotify recopila datos sobre los usuarios, como sus hábitos de escucha, la información del dispositivo que utilizan y los datos sobre su localización (en el caso de que permitan que la aplicación acceda a ella), lo que puede plantear problemas desde el punto de vista de la privacidad. Es recomendable que tus hijos y tú leáis detenidamente la Política de privacidad, los Términos de uso y las Directrices de usuario para aseguraros de que estáis de acuerdo con su contenido.
Vincular la aplicación con una cuenta en una red social —como Facebook, X o Instagram— permite que ambas plataformas intercambien información sobre las personas que usan sus servicios, como los datos de su perfil, su lista de contactos y sus hábitos digitales. Esta práctica puede suponer un riesgo para la información de nuestros hijos; por ejemplo, es posible que vean anuncios segmentados o que sus datos personales acaben expuestos en otras plataformas por accidente.
5 formas de proteger a los niños y los adolescentes en Spotify
Dependiendo de la edad de tus hijos, hay diferentes formas de proteger su seguridad en Spotify mientras disfrutan de la plataforma y exploran su contenido. En general, independientemente de lo mayores que sean, deberías considerar la idea —siempre que sea posible— de elegir una suscripción prémium o usar Spotify Kids en el caso de que esté disponible en tu región. De esta forma, podrás ofrecer a los más pequeños una experiencia más apropiada para su edad o activar los filtros de contenido explícito. No obstante, aunque ninguna de estas opciones sea factible, hay varias formas de reducir los riesgos a los que los niños y los adolescentes pueden estar expuestos en la aplicación.
1. Crea listas de reproducción personalizadas
Una forma muy sencilla de asegurarte de que tus hijos escuchan únicamente la música que consideras adecuada para su edad es crear vuestras propias listas de reproducción. Además, puedes aprovechar para convertir este momento en una actividad familiar para que todos los miembros de la familia tengan la oportunidad de diseñar sus propias listas personalizadas. Podéis ir añadiendo nuevas canciones a lo largo del tiempo, y no hay ningún límite en cuanto al número de listas que podéis crear. Otra alternativa, si no tenéis tiempo o no os atrae la idea de elaborar una lista desde cero, es explorar la enorme biblioteca de listas de reproducción personalizadas que ofrece la plataforma y seguirlas desde la cuenta de tus hijos.
2. Seguid pódcast y artistas
Una buena opción para adaptar el algoritmo a la medida de tus hijos es que sigan sus pódcast o artistas preferidos, o aquellos que consideres que pueden ser interesantes para ellos en algún sentido. Asimismo, puedes ocultar artistas seleccionando la opción No poner a este artista en su perfil y afinar el algoritmo haciendo clic en las opciones No me interesa desde las recomendaciones o Excluir de tu perfil de gustos desde las listas de reproducción. De este modo, podrás modificar el contenido que aparece en su cronología y ofrecerles recomendaciones más acordes con tus valores y sus gustos.
3. Activa los filtros de contenido explícito (disponible únicamente en la versión de pago)
Para poder filtrar el contenido explícito, es necesario disponer de una cuenta prémium para familias. Ve a la sección Vista general de la cuenta en el sitio web de Spotify, selecciona el plan Premium Familiar y desplázate hasta el nombre del miembro de la familia cuya cuenta deseas gestionar. Debería aparecer un botón junto a la opción Permitir contenido explícito. Asegúrate de que está desactivado. Es posible que tengas que comprobar periódicamente la configuración, ya que tus hijos también pueden volver a activar esta opción.
4. Supervisa lo que comparten a través de las funciones sociales
Aunque a los más pequeños les encanta ver qué oyen sus amigos y el resto de usuarios, y las funciones sociales de la plataforma pueden hacer que escuchar música sea una experiencia más colaborativa, te recomendamos que revises la lista de seguidores de tus hijos y que bloquees a aquellos que no sean amigos suyos en el mundo real. También puedes configurar sus listas como privadas para reducir las posibilidades de que su perfil aparezca en los resultados de búsqueda.
5. Establece unos límites saludables
Si bien escuchar música y pódcast puede ser beneficioso para los más pequeños, hay un momento y un lugar para todo, y es posible que prefieras que tus hijos no puedan usar las aplicaciones como Spotify en determinados momentos; por ejemplo, durante las horas de sueño o cuando tienen que levantarse y salir por la puerta para ir al colegio. La función Rutinas de Qustodio te permite establecer un horario para ayudarles a desconectar durante el día y bloquear aplicaciones concretas como Spotify cuando consideres que es mejor que tus hijos no tengan acceso a ellas.
La música y el sonido juegan un papel fundamental a la hora de enseñar a nuestros hijos a expresarse y explorar el mundo que les rodea. Los pódcast pueden ser tanto un medio de entretenimiento como una herramienta educativa y ofrecer una vía de escape a través del humor, por mencionar solo algunas de las numerosas ventajas que el consumo estos contenidos puede ofrecer a los jóvenes. No permitir que tus hijos utilicen los servicios de streaming de audio implica privarlos de infinidad de oportunidades; por eso, nuestra recomendación es que seas consciente de los riesgos que conllevan este tipo de plataformas y que hables abiertamente de ellos con los más pequeños para poder detectar cualquier posible problema antes de que se agrave. De este modo, todos podréis sentaros juntos a disfrutar de la música en familia.