Cómo reaccionar si tus hijos intentan manipular Qustodio

A medida que los niños empiezan a desenvolverse con más seguridad en Internet, muchos padres terminan recibiendo la misma notificación: una alerta avisándoles de que sus hijos han manipulado la aplicación para desinstalar, desactivar o sortear la protección de Qustodio en su dispositivo.

Estos incidentes pueden resultar frustrantes, pero también son más habituales de lo que muchas familias piensan.

En algunos casos, los niños tratan de manipular las herramientas de control parental por simple curiosidad. En otros, intentan pasar más tiempo delante de la pantalla o desactivar parcialmente las restricciones. A veces, lo hacen simplemente porque quieren saber cómo funciona la protección que hemos configurado.

Es por ello que funciones como las alertas de manipulación de Qustodio están diseñadas para avisar a los padres con antelación para que puedan resolver estos episodios con una conversación tranquila en lugar de esperar a que el problema se agrave.

En este artículo, te damos una serie de recomendaciones prácticas sobre cómo reaccionar ante esta situación según la edad y el grado de desarrollo de tus hijos.

 

Niños de entre 5 y 8 años: céntrate en establecer una rutina y ofrecerles la seguridad que necesitan

Cuando los niños pequeños desactivan los controles parentales, suele ser de forma accidental o motivados por la curiosidad. En esta etapa, lo mejor es ofrecerles una explicación sencilla: «Estas herramientas contribuyen a proteger vuestro dispositivo mientras aprendéis» o «Estas opciones os ayudarán a recordar que tenéis que equilibrar el tiempo que pasáis delante de la pantalla con otro tipo de actividades».

Lo mejor para los niños de esta edad es:

  • establecer unas rutinas consistentes respecto al uso de la tecnología;
  • fomentar el uso de los dispositivos comunes en vez de darles uno propio;
  • acordar unas reglas digitales sencillas;
  • utilizar el refuerzo positivo.

El objetivo es ayudarles a desarrollar unos hábitos digitales saludables desde el principio.

Niños de entre 9 y 12 años: prepárate para que den rienda suelta a su curiosidad y pongan a prueba los límites

A medida que nuestros hijos ganan autonomía en Internet, es posible que empiecen a poner a prueba los límites y a buscar formas de sortear las restricciones que hemos establecido en sus dispositivos. Se trata de una etapa normal de su desarrollo como ciudadanos digitales, además de una buena oportunidad para empezar a fomentar una comunicación más colaborativa sobre la seguridad en la Red.

Preguntas como «¿Podemos hablar de qué es lo que os parece frustrante?» o «¿Creéis que las reglas siguen siendo justas?» pueden contribuir a que los más pequeños se sientan escuchados al tiempo que reforzamos los límites.

A esta edad, a muchas familias les facilita las cosas:

  • revisar las reglas periódicamente con sus hijos;
  • explicarles por qué han establecido estas protecciones;
  • aumentar gradualmente sus responsabilidades conforme van creciendo.

El objetivo es mantener unos límites digitales saludables y al mismo tiempo adaptar las reglas y las responsabilidades a medida que se hacen más mayores.

 

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Niños de entre 13 y 17 años: conciénciales de la importancia de compaginar autonomía y responsabilidad

En el caso de los adolescentes, cuando intentan sortear los controles parentales su objetivo no es tanto «saltarse las reglas» como reclamar una mayor privacidad o autonomía. Por eso, es posible que haya llegado el momento de llevar la conversación a otro terreno; por ejemplo, puedes empezar sugiriéndoles: «Tal vez sea hora de que revisemos las reglas juntos. ¿Qué aspectos de las que aplicamos actualmente os resultan frustrantes?».

Los jóvenes de estas edades tienden a responder de forma más positiva cuando les hacemos partícipes de las decisiones que tomamos sobre su seguridad digital en lugar de limitarnos a imponerles unas normas. Para ellos es importante que les incluyamos en las conversaciones antes de decidir cómo podemos implicarnos en su vida digital de forma que se sientan comprendidos y apoyados.

El objetivo es reconocer que están madurando y que ya están preparados para gestionar por sí mismos el uso de los dispositivos, y al mismo tiempo asegurarnos de que comprenden cuáles son nuestras expectativas cuando esperamos que se comporten de forma responsable en Internet y seguir estando presentes en su día a día para que nos vean como un adulto de confianza al que pueden acudir si algo va mal.

La clave para que los límites digitales funcionen es la comunicación 

Las herramientas de control parental son más efectivas cuando van acompañadas de una buena comunicación a nivel familiar. No te pierdas este vídeo en el que Teodora, nuestra especialista en el tema, nos da algunas recomendaciones para sentar unas bases que nos permitan garantizar el bienestar digital de nuestros hijos a largo plazo: