¿Es Signal apta para niños? Guía de seguridad para padres

Con una cifra de entre 40 y 70 millones de usuarios mensuales, Signal es una aplicación minoritaria en comparación con gigantes de la mensajería como WhatsApp y Messenger, que acumulan miles de millones de usuarios. Lo que realmente diferencia a la herramienta es el extraordinario grado de privacidad que ofrece.

Signal suele considerarse un referente a la hora de garantizar la privacidad de los mensajes gracias a su principal función: el cifrado de extremo a extremo, que asegura que únicamente el emisor y el receptor puedan leer los mensajes —ni siquiera la propia empresa—. Además de cifrar en su totalidad los chats, el servicio no incluye ningún tipo de publicidad (está gestionado por una organización sin ánimo de lucro) y, a diferencia de las principales plataformas de mensajería, recopila la menor cantidad posible de datos sobre los usuarios. No almacena mensajes, listas de contactos ni datos de uso detallados. En la mayoría de los casos, la única información que se vincula a las cuentas es el número de teléfono, la fecha de creación de la cuenta y la hora a la que el usuario se ha conectado por última vez.

La aplicación va dirigida a aquellos adultos y adolescentes que buscan una herramienta de mensajería sencilla para chatear sin distracciones que les permita proteger su privacidad y que recopile menos datos que las alternativas de Meta, por ejemplo. 

Aunque Signal puede parecer la plataforma de mensajería perfecta, el hecho de que ofrezca un elevado grado de privacidad no significa necesariamente que sea «totalmente segura para los más pequeños». En esta guía, te contamos cómo pueden usarla tus hijos, a qué riesgos debes estar atento y cómo puedes protegerles mientras utilizan esta herramienta.   

¿Qué pueden hacer los niños en Signal?

Signal es una aplicación de mensajería minimalista que hace especial hincapié en la privacidad. Los usuarios pueden:

  • Enviar mensajes y notas de voz en chats individuales o grupales, incluidos emojis, stickers y reacciones.
  • Realizar llamadas de voz y vídeo con una sola persona o con varias.
  • Compartir contenidos multimedia, como fotos, vídeos, GIF, archivos y enlaces.
  • Unirse a los chats de grupo ya existentes o crear otros nuevos. Los usuarios pueden limitar el acceso a ellos a través de invitaciones o compartirlos mediante un enlace.
  • Enviar y recibir mensajes temporales. Se trata de mensajes que se pueden configurar para que se eliminen automáticamente pasado un periodo de tiempo determinado.

Comparada con muchas otras aplicaciones de mensajería que incluyen funciones similares a las de las redes sociales, Signal es una herramienta de comunicación en el más estricto sentido del término. No hay perfiles públicos, seguidores, cronologías, recomendaciones de contenido, publicidad, ni contenidos elaborados por influencers, y tampoco es posible buscar a otros usuarios.

La plataforma establece una edad mínima de 13 años para poder usarla, pero no requiere que los usuarios aporten el carné de identidad ni incluye ningún sistema de verificación de la edad, por lo que los más jóvenes pueden acceder a ella de forma relativamente fácil: lo único que necesitan es un número de teléfono.

La aplicación de Signal: qué riesgos debemos tener en cuenta los padres

Los mensajes temporales 

Los usuarios pueden configurar la aplicación para que los mensajes, las fotos o los vídeos se eliminen automáticamente pasado un periodo de tiempo concreto, como 30 segundos o 5 minutos. Aunque esta opción puede ser muy útil desde el punto de vista de la privacidad, el hecho de que los mensajes sean temporales no significa que las conversaciones sean «seguras»; de hecho, esta funcionalidad puede incrementar los riesgos a los que están expuestos los usuarios más jóvenes

La posibilidad de que los mensajes se desvanezcan sin dejar rastro hace que a los padres nos resulte imposible revisar las conversaciones preocupantes y detectar el acoso escolar, los engaños pederastas y otras interacciones potencialmente perjudiciales. Además, esta función ofrece a los adolescentes una falsa sensación de seguridad, dado que nuestros hijos no siempre son conscientes de que no impide que otros usuarios puedan hacer capturas de pantalla de la conversación para guardarla —o tienden a olvidarlo—. 

Los depredadores y los engaños pederastas 

Signal no dispone de ningún sistema para buscar a otros usuarios, lo que hace que resulte un poco más segura que las redes sociales y que algunas aplicaciones de mensajería. Aun así, cualquier desconocido puede contactar con los niños si tiene su número de teléfono o están en el mismo chat grupal.  

El extraordinario grado de privacidad que ofrecen sus funciones puede resultar muy atractivo para los ciberdepredadores, que pueden intentar convencer a los usuarios más jóvenes para que trasladen sus conversaciones a Signal desde otras plataformas, como los juegos y las redes sociales.

El contenido inapropiado 

Aunque la aplicación no incluye ningún tipo de cronología ni contenido público, eso no significa que los usuarios no puedan compartir materiales inapropiados para los más pequeños, como imágenes o vídeos para adultos, a través de las conversaciones privadas o los chats de grupo. 

Puesto que es imposible acceder al contenido de los chats, la plataforma no incluye ningún sistema para moderar el contenido, y los mensajes temporales dificultan enormemente a las familias la tarea de proteger a los niños de estos riesgos. 

El acoso 

Las conversaciones de Signal son privadas y pueden desaparecer, por lo que los padres pueden no ser conscientes de que sus hijos están siendo acosados. Los chats grupales pueden ser especialmente problemáticos en este sentido, ya que los usuarios pueden unirse para atacar a la misma persona o hacer que se sienta excluida del grupo. 

La ausencia de controles parentales 

Signal está diseñada para proteger la privacidad, no para que los padres supervisemos la actividad de nuestros hijos. Los usuarios pueden bloquear o denunciar a otras personas y controlar quién puede localizarlos, pero la decisión de activar estas funciones depende enteramente de ellos. La plataforma no incluye controles parentales nativos ni herramientas de supervisión, por lo que apenas disponemos de información sobre las conversaciones o la actividad de los menores.

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5 formas de proteger a tus hijos adolescentes en Signal

Aunque es probable que la aplicación sea más segura que otras herramientas de comunicación y redes sociales, los riesgos potenciales que conlleva cualquier plataforma de mensajería —especialmente aquellas que incluyen la posibilidad de eliminar automáticamente los mensajes— hacen que resulte inapropiada para niños menores de 13 años. Si tus hijos ya han llegado a la adolescencia y buscan una plataforma sencilla y centrada en la privacidad sin las distracciones ni los riesgos asociados a las redes sociales, Signal puede ser una buena opción, siempre que pongas en práctica las siguientes recomendaciones para proteger su seguridad:

1. Establece unos límites claros

En el caso de las aplicaciones de mensajería, es importante que tanto tú como tus hijos acordéis unas normas de seguridad básicas, como:

  • no hablar con contactos desconocidos;
  • no compartir información personal (como el nombre de su colegio, su localización o fotos);
  • no compartir su número de teléfono de forma pública o en los chats grupales;
  • no unirse a chats grupales de forma aleatoria;
  • no chatear en el dormitorio por la noche.

Puedes incorporar las normas que habéis establecido para protegerles mientras chatean en Internet en el acuerdo digital de tu familia. 

2. Configura correctamente los ajustes de la aplicación 

Si bien Signal no incluye controles parentales, hay una serie de ajustes que puedes activar en el teléfono de tus hijos para reforzar su seguridad. Por ejemplo, puedes reducir las posibilidades de que un contacto no deseado intente chatear con ellos seleccionando Nadie en las opciones Quién puede ver mi número y Quién puede encontrarme con mi número. 

En dispositivos Android, la aplicación permite utilizar la función Seguridad de la pantalla, que evita que otros usuarios puedan capturar y grabar la pantalla cuando chatean en el servicio. Si un usuario lo intenta, verá la pantalla en blanco o bloqueada.

Asegúrate también de que tus hijos aprendan a bloquear y a denunciar a los contactos problemáticos. 

3. Promueve una buena comunicación

Aunque no puedes evitar los riesgos que conlleva comunicarse con otras personas en Internet, puedes contribuir a proteger a tus hijos animándoles a acudir a ti en el caso de que algo no les dé buena espina y hablando periódicamente con ellos de las personas con las que chatean. 

4. Aborda el tema de los mensajes temporales

Los mensajes temporales pueden ofrecer a los adolescentes una falsa sensación de seguridad. Explícales claramente a tus hijos que el hecho de que un mensaje desaparezca no significa necesariamente que su contenido haya sido eliminado para siempre, y que nunca deben publicar contenidos que puedan suponer un riesgo o perjudicar o herir a otras personas.

Si lo deseas, puedes desactivar esta función, aunque Signal solo permite hacerlo de forma individual en cada conversación, no en la configuración general. Para ello, toca el nombre del contacto o del grupo en la parte superior, busca la opción Mensajes temporales y selecciona Desactivado.

5. Añade una capa de protección adicional

Aunque la aplicación ofrece un elevado grado de privacidad, no incluye ningún tipo de control parental para ayudar a los adolescentes a gestionar el tiempo que pasan delante de la pantalla y fomentar unos hábitos saludables que contribuyan a su bienestar digital. Por ejemplo, los padres pueden usar las herramientas de control parental de Qustodio para:

  • supervisar el tiempo que sus hijos pasan en Signal;
  • configurar límites diarios y horarios de descanso (por ejemplo, a la hora de acostarse o durante las comidas);
  • recibir una alerta la primera vez que usen la aplicación;
  • bloquearla por completo;
  • pausar Internet con solo tocar un botón.

Signal es una herramienta de comunicación minimalista que hace especial hincapié en la privacidad. Aunque puede que carezca de las funciones propias de las redes sociales que incluyen otras aplicaciones similares, conlleva una serie de riesgos que es importante que los padres tengamos en cuenta, como los mensajes temporales, los chats grupales y la posibilidad de que los más jóvenes entren en contacto con desconocidos.

La plataforma puede ser una buena opción para que tus hijos adolescentes chateen de forma segura, siempre que se comprometan a respetar los límites que habéis acordado juntos, que activen las opciones de seguridad y les hayas enseñado a quién deben acudir en el caso de que alguno de sus chats se tuerza.