¿Qué es el «maxxing» y por qué está arrasando en Internet?

teenage boy working out and using machines at the gym

Tu hijo adolescente dice que ha disfrutado de una merecida noche de «sleepmaxxing». El amigo con el que habla por teléfono se ríe de los esfuerzos de su hermano mayor por practicar el «auramaxxing». El historial de YouTube de tu hijo de 10 años está repleto de búsquedas sobre el «teamaxxing» que, al parecer, consiste básicamente en tomar té, pero sirviéndolo en diferentes tazas y preparándolo con una intensidad y un complemento distinto cada vez.

La moda del maxxing está en todas partes, todo el mundo la practica y, si este palabro te suena completamente a chino, debes saber que no eres el único al que le sucede. La jerga adolescente siempre ha ido un paso por delante de los padres. Ahora, en la era de Internet, cualquier término salido de un foro minoritario puede conquistar el mundo a lomos del algoritmo de TikTok y los vídeos virales de YouTube. Eso es precisamente lo que ha pasado con el maxxing, y aunque buena parte de la cultura que hay detrás de esta palabra es relativamente inofensiva y se basa en el humor irónico, algunas de las influencias y fuentes de inspiración de las que bebe no son tan positivas. En este artículo te contamos todo lo que necesitas saber al respecto.

¿Qué significa el término «maxxing»?

El término «maxxing» (también escrito «maxing») es un sufijo genérico que se aplica al final de las palabras (se puede utilizar prácticamente con cualquiera) y que significa sacar el máximo partido de algo u optimizar una actividad o una cualidad para aprovecharla todo lo posible. Por ejemplo, algunas personas que practican el «sleepmaxxing» (del verbo inglés «sleep», que significa «dormir») bajan por completo las persianas o utilizan cortinas opacas, llevan un antifaz para dormir, se van a la cama a la misma hora todas las noches y realizan un seguimiento de sus hábitos de sueño para asegurarse de que pasan el número de horas necesario en brazos de Morfeo.

Impulsado por las redes sociales y los algoritmos, donde prácticamente cualquier aspecto de nuestra vida se puede modificar y ajustar para alcanzar el punto ideal u óptimo, el maxxing es producto directo de la cultura del «esfuerzo extremo» que triunfa en Internet, y que defiende que la hiperproductividad y el éxito pueden alcanzarse a través de una fórmula, evaluarse y convertirse en un espectáculo público.

Aunque la mayoría de la gente utiliza los términos relacionados con el maxxing de forma irónica para señalar lo ridículo que es intentar optimizar todos los aspectos de nuestra vida, hay ocasiones en las que bordean la línea que separa la seriedad del humor, y en las redes sociales este término puede favorecer la adopción de prácticas poco saludables e ideologías extremistas.

¿Cómo empezó la moda del maxxing?

Al igual que sucede con otras tendencias populares, la palabra «maxxing» procede del mundo de los videojuegos. En la jerga de los jugadores, «max» —abreviatura del verbo «maximizar» en inglés— significa poner todos tus recursos al servicio de una única táctica para conseguir la mayor ventaja posible. La presencia de la doble x en el término se debe a una razón más oscura que nos remite a sus orígenes.

La moda del «maxxing» tal y como la conocemos en la actualidad procede de los foros de la comunidad íncel que surgieron a principios de la década de 2010, y en los que los usuarios de Internet obsesionados con desarrollar y mejorar diferentes aspectos de su personalidad para ser «más atractivos» empezaron a añadir este sufijo a todo tipo de rasgos reales. El ejemplo más popular es el del término «looksmaxxing», al que los usuarios hacen referencia en foros y conversaciones como una forma de realzar su apariencia física y, por lo tanto, de resultar más atractivo a los demás y mejorar su vida amorosa.

A partir de ahí, el término se popularizó en la Red y llegó a otro tipo de público a través de YouTube, TikTok y el resto de redes sociales. La gente empezó a añadir el sufijo «maxxing» a cualquier actividad cotidiana con fines humorísticos, e incluso los cuestionables orígenes de la moda del «looksmaxxing» han terminado diluyéndose, y hoy en día se ha convertido en una suerte de término paraguas para referirse simplemente a las rutinas relacionadas con el cuidado de la piel, el maquillaje y la belleza.

¿Por qué a todo el mundo le ha dado por practicar el maxxing hoy en día?

La jerga adolescente siempre se ha alimentado de las modas populares, ya fueran los anuncios, la música, la cultura pop o todo tipo de subculturas. Antes del advenimiento de Internet, sin embargo, la mayor parte del argot tenía un carácter local, aunque en ocasiones cruzaba las fronteras con la ayuda del cine y la televisión. En la actualidad, la facilidad con la que podemos acceder a Internet desde cualquier parte del mundo ha generado una cultura digital compartida, en la que una palabra puede recorrer países y continentes enteros en cuestión de días a través de foros, vídeos y publicaciones virales en las redes sociales.

El maxxing se ha extendido especialmente rápido debido a una serie de razones muy concretas:

  • Es fácil de usar. Adam Aleksic, lingüista y autor de Algospeak —un libro que analiza el impacto que ejercen las redes sociales sobre el lenguaje—, atribuye el éxito del maxxing a dos factores: el hecho de que funcione como una especie de plantilla que se puede unir a cualquier palabra y su carácter lúdico, que ha favorecido que se difunda fácilmente en forma de meme.
  • Ha encontrado un lugar natural en la cultura del bienestar y la productividad. El maxxing se presta fácilmente a la idea de que mejorarnos a nosotros mismos puede potenciar el éxito personal y mejorar nuestra sensación de bienestar.
  • Refleja una forma de entender la vida basada en escalas y clasificaciones. Para los jóvenes y los adolescentes que han crecido con plataformas en las que compartir todos los aspectos de su vida y obtener «me gusta», republicaciones y seguidores es algo completamente normalizado, hacer lo mismo en la vida real parece una continuación de esa mentalidad.
  • Se trata de una broma compartida. Aunque los orígenes del maxxing son bastante oscuros, la mayoría de los usuarios emplean la palabra de forma irónica. Tomar varias tazas de té por la mañana y llamarlo «teamaxxing» es una forma de burlarse de la presión para convertir todo en un acontecimiento y conseguir que sea perfecto.

 

Chica adolescente grabándose en vídeo con el móvil mientras se maquilla frente a un espejo con una esponja de maquillaje

¿Qué tipos de maxxing existen?

Hay prácticamente tantos tipos de maxxing como palabras en el diccionario, porque este sufijo se puede aplicar fácilmente a casi cualquier cosa. Aparecen continuamente nuevas modas relacionadas con el tema, y el significado varía dependiendo del público que las vea. Es posible que para un adolescente un tipo concreto de maxxing no sea más que una broma, mientras que para otro puede convertirse en una rutina diaria que se toma muy en serio. A continuación, te contamos cuáles son algunos de los usos más habituales del término, empezando por los que rozan el meme y terminando por aquellos que han acabado convirtiéndose en algo más serio:

El lado irónico y divertido de este fenómeno

El maxxing consiste en buena medida en poner nombres rimbombantes y convertir en un ritual cualquier aspecto de la vida cotidiana, por insignificante que parezca.

Whimsy-maxxing: consiste en animar nuestro día a día con detalles divertidos y desenfadados, como llenar de pegatinas brillantes todas nuestras cosas.

Teamaxxing: hace referencia a la práctica de aumentar el consumo de té o cambiar los refrescos azucarados y poco saludables por esta bebida. El objetivo es mejorar la hidratación y el consumo de antioxidantes, concretamente con la ayuda del té verde u otras infusiones.

Sleepmaxxing: se basa en dormir el número necesario de horas y mejorar nuestros hábitos de descanso —por ejemplo, bajando la temperatura de la habitación, realizando un seguimiento de la hora a la que nos vamos a la cama, comiendo kiwis antes de acostarnos (por la melatonina que está demostrado que contienen) y utilizando cortinas opacas—.

Focusmaxxing: esta tendencia pretende ayudarnos a aumentar la productividad mejorando nuestro entorno y nuestros hábitos para facilitar nuestra concentración. Por ejemplo, algunas de las personas que practican el focusmaxxing intentan acostumbrarse a dejar de alternar entre tareas mirando a una pared, realizando algún tipo de meditación o bloqueando las aplicaciones que suponen una distracción (al parecer, llevamos años ayudando a los adolescentes a practicarlo).

Naturemaxxing: consiste en mejorar nuestro bienestar pasando el mayor tiempo posible al aire libre e incorporando elementos naturales a nuestra vida cotidiana; por ejemplo, reorganizando los muebles para aprovechar al máximo la luz natural y añadiendo más plantas de interior a nuestro hogar.

Frictionmaxxing: se centra en volver a ser capaces de tolerar las incomodidades diarias que hemos dejado atrás gracias a la tecnología, como utilizar las señales de tráfico en lugar de recurrir a Google Maps o tomar a mano los apuntes en lugar de emplear el ordenador.

Auramaxxing: una práctica que se basa en aumentar el «aura» —es decir, la reputación social— convirtiéndonos en nuestra mejor versión. Tener aura significa tener presencia y carisma, el je ne sais quoi de esta generación. Este tipo de maxxing incluye cualquier forma de desarrollo personal, el autocuidado y el desarrollo de hábitos y formas de pensar positivos.

Aunque la mayoría de estos derivados del maxxing tienen un componente irónico, el principal riesgo es que el consumo de estos contenidos o su práctica se vuelva peligroso con el tiempo; por eso es tan importante saber qué opinan tus hijos sobre todas estas modas y temas.

Los problemas del maxxing: a qué riesgos debemos estar atentos

Algunos de los términos relacionados con el maxxing pueden acabar resultando más perjudiciales y conducir a los usuarios y a los espectadores a contenidos que se toman el concepto del desarrollo personal un poco más serio, y que en ocasiones van demasiado lejos. Estas modas no tienen por qué ser un problema automáticamente, pero pueden ser una señal del tipo de contenidos que tus hijos ven en Internet y del estado de su autoestima. Por ejemplo, aunque el denominado «proteinmaxxing» consiste básicamente en añadir más proteínas a la dieta para mejorar su salud, pueden llevarlo hasta el extremo y promover hábitos poco saludables si se lo toman demasiado en serio.

Otros términos relacionados con el maxxing pueden ser un indicio de que tus hijos están siendo empujados hacia una comunidad digital más grande y puede que de carácter problemático, como la machoesfera, o hacia grupos que fomentan formas extremas de fitness o dietas.

Por ejemplo, el looksmaxxing —que fue el origen real de esta moda— consiste en mejorar la apariencia física para resultar más atractivo a los demás. La idea comenzó a ganar popularidad a través de los foros de la comunidad íncel y la machoesfera como una forma de atraer a posibles parejas o alcanzar una apariencia física «perfecta». En la actualidad, suele usarse principalmente de forma irónica, y puede abarcar prácticamente cualquier cosa, desde las rutinas diarias para el cuidado de la piel a una dieta saludable. Esta tendencia cuenta con su propia jerga, como el softmaxxing y el hardmaxxing, o el heightmaxxing y el gymmaxxing. En nuestra guía para padres sobre el looksmaxxing te explicamos qué significa el término y en qué consiste esta moda con más detalle.

Otras palabras, como el «jestermaxxing», pueden ser una señal de que tienen un problema más grave. Esta variedad de maxxing consiste en esforzarse en exceso en resultar gracioso o ponerse en ridículo delante de otros con el fin de resultar más atractivo, sobre todo para las chicas. La expresión procede también de la cultura íncel, donde se usaba para burlarse de los hombres que intentan hacer reír a las mujeres.

¿Es perjudicial el maxxing?

En general, esta tendencia no supone un gran riesgo desde el punto de vista de los padres. La mayor parte de los adolescentes no se toman el maxxing demasiado en serio, y lo consideran simplemente una forma divertida de hablar de sus hábitos, sus costumbres o sus aficiones. Cuando esta práctica puede volverse peligrosa es cuando deja de resultar divertida; por ejemplo, cuando una rutina se convierte en una obsesión, o cuando llevan los consejos sobre hábitos saludables hasta el extremo.

El hecho de que nuestros hijos hablen del maxxing puede ser también un síntoma del tipo de contenidos que consumen y las publicaciones que aparecen en su cronología. Cuando las modas relacionadas con esta tendencia llevan a los adolescentes a compararse a sí mismos con los demás, asignar una nota a su aspecto, radicalizarse o adoptar dietas y prácticas peligrosas, nuestra preocupación está más que justificada.

Cómo hablar con los adolescentes sobre el maxxing y los algoritmos de las redes sociales

Enseñar a los más jóvenes a gestionar las influencias y el contenido al que están expuestos en Internet consiste en buena medida en entender cómo funciona su mundo digital y cómo interactúan con él. Implicarte en su vida digital significa demostrarles que te interesas por lo hacen en la Red y asegurarte de que comprendan que siempre estarás ahí para escucharles. Hay algunas recomendaciones que pueden ayudarte a la hora de empezar a hablar con ellos sobre las redes sociales:

 

  1. Pregúntales antes de empezar a juzgarles o darles tu opinión: frases como «¿Qué modas relacionadas con el maxxing sueles ver en tu cronología?» pueden serviros como punto de partida para abordar la cuestión y permitirán a tus hijos darte más detalles sobre el tema. En cambio, contestarles algo como «Qué tontería» únicamente servirá para poner fin a la conversación.
  2. Intenta entender dónde está la gracia: reíros juntos cuando una moda es divertida o ridícula, o pedirles que te ayuden a pillar el chiste contribuirá a fomentar la confianza entre vosotros, lo que es fundamental si tenéis que mantener alguna conversación más difícil en el futuro.
  3. Hablad del algoritmo: explícales que el mero hecho de ver un vídeo sobre ejercicios de gimnasio o rutinas para el cuidado de la piel provoca muchas veces que nuestra cronología acabe repleta de versiones más extremas de este tipo de contenidos. Enséñales otras formas de descubrir contenidos y procura que disfruten de diferentes aficiones en Internet para evitar que acaben en la madriguera de conejo que generan los algoritmos.
  4. Intentad entender juntos a quién beneficia cada publicación: ¿el influencer que comparte ese contenido lo hace porque sabe de lo que habla o porque tiene un motivo para hacerlo? Muchos de estos perfiles ofrecen cursos, suplementos o productos dirigidos a los adolescentes, o se dedican a difundir una determinada ideología.

 

Sin embargo, es importante que tengas en cuenta que no todos los niños se sienten cómodos compartiendo cada detalle de sus experiencias digitales ni desean hacerlo, por lo que, si observas cambios en sus hábitos alimenticios, su estado de ánimo o la forma en la que hablan de su propia imagen, puede ser una señal de que ha llegado el momento de intervenir o buscar ayuda.

Los algoritmos personalizados y la rapidez con la que cambian las modas de Internet dificultan a los padres la tarea de mantenernos al día del argot más reciente, las modas virales y el contenido que consumen los más pequeños. Sin embargo, si te interesas por lo que hacen tus hijos y compruebas periódicamente cómo va todo, habrá más probabilidades de que te incluyan en sus conversaciones, ya sea porque tengan algún problema en la Red o porque hayan visto algo divertido y simplemente quieran compartirlo contigo.