¿Recuerdas cómo eran las cosas a finales de los 90 y la década de los 2000, y las salas de chat abiertas que surgieron hasta debajo de las piedras durante los primeros días de Internet? Por ejemplo, había que acceder con una cuenta de Yahoo o AOL, estaban organizadas por tema o edad, y cualquiera usuario podía entrar y conectarse para iniciar una conversación.
VRChat traslada estas salas clásicas al mundo actual. Con la ayuda de un dispositivo de realidad virtual, como el casco Meta Quest, el servicio nos permite ponernos en la piel de un avatar 3D, recorrer los mundos que generan los usuarios y hablar con otras personas utilizando nuestra voz real.
La posibilidad de socializar con gente y comunidades afines y de expresarnos a través de avatares personalizados son solo dos de las razones por las que la plataforma se ha vuelto tan popular entre los adolescentes. Sin embargo, es importante que los padres seamos conscientes de que VRChat evoca los primeros días de Internet, cuando la Red era el salvaje Oeste: la aplicación permite que niños de tan solo 13 años exploren los mundos que crean los propios usuarios, y en los cuales hay muchas probabilidades de que terminen interactuando con desconocidos de todas las edades.
En esta guía para padres sobre la plataforma repasamos cuáles son sus riesgos y te damos una serie de recomendaciones para que puedas decidir si es apropiada para tus hijos.
¿Qué pueden hacer los adolescentes en VRChat?
Descargar y usar la aplicación es gratis, y los usuarios deben tener más de 13 años para poder crear una cuenta. Sin embargo, el servicio no dispone de un sistema de verificación de la edad obligatorio, por lo que los más pequeños pueden registrarse con tan solo introducir una fecha de nacimiento falsa. Aunque está diseñado para la realidad virtual, los adolescentes no necesitan usar un casco con esta tecnología para utilizarlo; pueden unirse a las conversaciones desde cualquier ordenador Windows o smartphone.
Los adolescentes emplean VRChat para:
- Quedar y socializar. Los jóvenes utilizan sus avatares para quedar con sus amigos en salas virtuales y chatear con su voz real. La experiencia es muy similar a una videollamada grupal, pero con más libertad para moverse.
- Explorar los mundos que generan los usuarios. Hay miles de mundos para visitar, desde ciudades, playas y cafeterías acogedoras a paisajes de fantasía y recreaciones de escenarios de películas y videojuegos. Los adolescentes aficionados a la tecnología pueden usar las herramientas para creadores que ofrece la plataforma para dar vida a sus propios mundos mediante el modelado 3D, el diseño y la programación.
- Jugar a minijuegos. Muchos mundos ofrecen juegos integrados a los grupos de amigos para que jueguen, como puzles, variantes del escondite, escape rooms, los bolos, carreras y concursos de preguntas.
- Crear y personalizar sus avatares. La posibilidad de expresarse a través de avatares es una de las principales razones por las que este servicio resulta tan atractivo para nuestros hijos. Los más jóvenes pueden elegir entre una amplia biblioteca de avatares o diseñar el suyo propio, ya sea una figura humana realista o un personaje de anime, un animal o un robot.
- Asistir a eventos. En la plataforma, VRChat organiza espectáculos de música en directo, actuaciones de DJ, bailes, noches de comedia, partidas de juegos de rol y encuentros para todo tipo de comunidades.
- Ver vídeos juntos. Algunos mundos cuentan con cines virtuales o pantallas que los amigos pueden usar como punto de encuentro para ver vídeos de YouTube o streamings.
- Unirse a diferentes grupos y comunidades. Nuestros hijos pueden conocer a gente con intereses similares uniéndose a grupos basados en aficiones comunes, como los videojuegos, o comunidades de fans.
Los avatares permiten a los usuarios explorar y expresar su identidad —incluido su género— de la forma que consideren más apropiada. Eso significa que, para aquellos que se sienten discriminados en la vida «real», VRChat puede convertirse en una suerte de refugio.
La aplicación ofrece la posibilidad de usar el lenguaje de signos, y comunidades como Helping Hands se dedican a enseñar este idioma y a difundir la cultura de los sordos entre el resto de usuarios.
Otro de los colectivos que destacan en el servicio es el de los denominados «mutes» (literalmente, «mudos»), personas que no hablan, ni siquiera cuando alguien se dirige directamente a ellas. No utilizar el micrófono no se considera algo negativo en VRChat, y a estos usuarios se les invita a interactuar y a formar vínculos con los demás utilizando la mímica o la escritura. Al no verse presionados para hablar, a las personas que sufren ansiedad social, problemas vocales, disforia de género o sordera les resulta más fácil socializar.
VRChat: los riesgos
Aunque VRChat permite a muchos adolescentes relacionarse, expresarse y encontrar una comunidad, hay algunos aspectos de la plataforma que pueden poner en riesgo la seguridad de los más jóvenes y de los que los padres debemos ser conscientes:
La posibilidad de que interactúen con desconocidos
Muchos de los mundos de VRChat son públicos, por lo que cualquiera puede unirse, y hay muchas probabilidades de que nuestros hijos acaben hablando con gente de todo el mundo a la que nunca han visto en persona. Aunque es posible que muchos de estos encuentros sean positivos, siempre hay que estar atentos cuando una plataforma permite que los niños se mezclen fácilmente con los adultos.
VRChat no requiere que los usuarios demuestren su edad, lo que significa que a estos últimos les resulta relativamente sencillo hacerse pasar por alguien más joven. Los avatares pueden tener un aspecto juvenil o utilizar una estética de dibujos animados independientemente de quién se esconda tras ellos, y los filtros de voz pueden disfrazar la voz real de las personas. El chat de voz también puede constituir un riesgo en sí mismo. Hablar en voz alta resulta más personal que teclear, por lo que las conversaciones pueden adoptar un tono amistoso muy rápido y, a diferencia de los mensajes de texto, no dejan ningún registro.
El contenido inapropiado
Al igual que en el caso de Roblox, los mundos de la plataforma son obra de los propios usuarios y apenas cuentan con mecanismos de moderación, por lo que los adolescentes pueden estar expuestos a contenidos sexuales, violentos o no apto para menores por cualquier otro motivo, así como eventos de temática adulta. Los avatares también pueden tener un carácter explícito.
En un reportaje sobre el servicio, un periodista de BBC News visitó varias salas de realidad virtual —incluidos clubes de striptis— en las que los avatares «simulaban mantener relaciones sexuales». También pudo ver juguetes sexuales y condones, y fue abordado por una gran cantidad de hombres adultos.
Las amenazas y el acoso
Nuestros hijos pueden estar expuestos a un lenguaje ofensivo, discursos de odio y acoso tanto por parte de gente a la que conocen como de desconocidos. El chat de voz en directo, sumado a la sensación de cercanía física, puede provocar que las conductas agresivas resulten mucho más intensas.
El riesgo de que compartan información personal
La voz de los adolescentes puede revelar su edad y, en el transcurso de las conversaciones, hay muchas probabilidades de que se les escape algún dato personal, como su nombre real, su colegio o su localización.
Las compras en la aplicación
Aunque descargar y crear una cuenta de VRChat es completamente gratis, la plataforma ofrece a nuestros hijos varias opciones para gastar dinero real, y las compras pueden alcanzar cantidades importantes. Entre ellas se encuentran la suscripción a VRChat Plus, que permite a los usuarios disfrutar de opciones adicionales —como añadir más avatares favoritos, personalizar las imágenes de su perfil y adquirir una insignia de apoyo— y comprar créditos de la plataforma para adquirir artículos como avatares, accesorios y mejoras especiales elaboradas por creadores y grupos.
Las compras se realizan con créditos en lugar de con dinero real, por lo que es fácil pasar por alto el importe real que nuestros hijos han gastado. Los más jóvenes también pueden sentirse presionados por sus amigos para comprar avatares y accesorios únicos con el fin de sentirse aceptados.
El uso excesivo de la tecnología
El carácter social e inmersivo de VRChat puede favorecer que los adolescentes pierdan la noción del tiempo y se salten las reglas que hemos establecido respecto al uso de la tecnología, sobre todo cuando participan en algún evento nocturno y se lo pasan en grande chateando con otros usuarios. Abusar de los dispositivos electrónicos puede afectar a la calidad de su descanso, su estado de ánimo y su rendimiento escolar.
5 formas de proteger a tus hijos en VRChat
La aplicación ofrece a los más jóvenes numerosas oportunidades para disfrutar y sentirse parte de una comunidad, y sus inmersivos mundos 3D hacen que resulte aún más adictiva. Sin embargo, deja mucho que desear desde el punto de vista de la seguridad. Dado que no incluye ningún tipo de control parental, y que las posibilidades de que nuestros hijos entren en contacto con desconocidos y acaben expuestos a contenidos inapropiados son bastante altas, nuestra recomendación es que ignores la edad mínima de 13 años que VRChat establece para los más jóvenes (y que está más relacionada con las normativas de privacidad de los datos que con los riesgos reales que conlleva la aplicación) y retrases su uso hasta los 16.
Si tus hijos ya utilizan la plataforma, o han oído a sus amigos hablar sobre cómo la usan y sienten curiosidad al respecto, aborda el tema con ellos y asegúrate de que son conscientes de sus riesgos. Estableced unas reglas básicas y trabajad juntos para fomentar su uso seguro y responsable:
1. Acompáñales mientras la utilizan
La mejor forma de entender los riesgos que implica y el atractivo que ejerce VRChat es probar tú mismo la aplicación. Ponte el casco de realidad virtual si tenéis uno, recorre los mundos y observa cómo interactúan los avatares entre ellos. Preguntarles a tus hijos qué avatar han elegido, a quién han añadido a su lista de amigos y cuáles son sus comunidades favoritas es un buen punto de partida para iniciar la conversación y les animará a acudir a ti en el caso de que tengan algún problema.
2. Configurad las opciones de seguridad
A través del menú Seguridad de VRChat, puedes controlar lo que tus hijos ven y oyen cuando interactúan con otros usuarios, incluidos los avatares, las voces y las animaciones de los desconocidos. Seleccionar un valor alto para esta opción, como Máximo, limita el contenido que los usuarios que no conocen pueden mostrar. La función Espacio personal también permite ocultar los avatares que se aproximan demasiado a ellos. Te recomendamos que revises esta configuración con tus hijos y que les expliques por qué es importante; de este modo, habrá menos probabilidades de que la modifiquen sin tu conocimiento.
3. Utilizad los espacios reservados para los amigos y las personas con invitación
El riesgo de que los adolescentes entren en contacto con desconocidos es mucho mayor en mundos grandes a los que cualquiera puede acceder. Usar los espacios reservados para los amigos y las personas con invitación es una buena forma de limitar con quién interactúan. Elegir el estado en Pregúntame o No molestar también reduce las posibilidades de que otros usuarios puedan chatear con ellos sin ser invitados.
4. Asegúrate de que saben cómo bloquear, silenciar y denunciar a otros usuarios
Comprueba que tus hijos saben cómo silenciar o bloquear rápidamente a cualquiera que les haga sentir incómodos y cómo denunciarlos a VRChat. Bloquear a alguien hará que ese usuario desaparezca de su vista, que a menudo es el modo más rápido de poner fin a un encuentro desagradable. Aconséjales que abandonen inmediatamente cualquier mundo si algo les da mala espina.
5. Usa alguna herramienta de control parental
VRChat no dispone de controles parentales propios, pero puedes garantizar en cierta medida tu tranquilidad utilizando una aplicación de control parental integral como Qustodio. Qustodio te permite:
- establecer unos límites concretos para VRChat en sus dispositivos;
obtener un resumen del tiempo que dedican a la aplicación;
bloquearla para que no puedan abrirla;
pausar Internet con solo tocar un botón.
VRChat lleva las salas de chat a la era de la realidad virtual. Con la ayuda de un casco con esta tecnología (o sin él), podemos explorar mundos 3D generados por los propios usuarios como un avatar y chatear con otras personas con tu voz real. Esta plataforma ofrece a muchos adolescentes la oportunidad de conocer gente, encontrar una comunidad y expresarse. Sin embargo, es fundamental que los padres sean conscientes de los riesgos que conlleva, incluida la posibilidad de que contacten con desconocidos y estén expuestos a contenidos para adultos o un lenguaje inapropiado.
VRChat establece una edad mínima para usar la plataforma de tan solo 13 años, pero te recomendamos que tus hijos esperen al menos hasta los 16 antes de que empiecen a explorar sus mundos y sus comunidades y que incluso entonces establezcas unos límites y unas normas claras para ayudarles a socializar de forma segura.