Internet nos permite ser quien queramos, ya sea nosotros mismos, una versión “mejorada” de nuestra personalidad o alguien completamente diferente. A través de las experiencias inmersivas que les ofrecen las redes sociales y los videojuegos, hoy en día los niños y los adolescentes tienen la oportunidad de explorar su sentido de la identidad en un entorno digital antes incluso de que puedan descubrir cuál es su verdadera identidad en el mundo real.
Una de las aplicaciones que ofrece precisamente este tipo de experiencias es Zepeto. Se trata de una plataforma con un fuerte componente social, interactiva y totalmente personalizable, que se ha vuelto muy popular, sobre todo entre los más jóvenes. Zepeto permite a los usuarios crear avatares 3D del estilo que deseen para explorar mundos virtuales, jugar a los videojuegos y conocer a gente nueva a través de la Red. Si esta descripción te ha hecho saltar todas las alarmas, tus sospechas están justificadas. En este artículo te contamos cómo funciona, qué permite hacer a los niños y qué riesgos debemos tener en cuenta los padres.
¿Qué pueden hacer los niños y los adolescentes en Zepeto?
Zepeto es un metaverso global en el que los usuarios pueden diseñar sus propios avatares para a continuación explorar su mundo virtual e interactuar con él a través de llamativas animaciones, funciones adorables y juegos individuales basados en prácticamente cualquier tema que se nos ocurra, desde El juego del calamar a La sirenita.
La plataforma, desarrollada por Naver Z en Corea del Sur, se lanzó oficialmente en 2018 y no tardó en convertirse en un auténtico fenómeno en Asia, si bien su éxito ha ido extendiéndose poco a poco por el resto del mundo. Su propuesta toma prestados elementos de las redes sociales, las plataformas de juegos más populares y los servicios de realidad virtual. Zepeto permite a los más pequeños:
- Crear y personalizar su propio avatar, modificar su aspecto y su atuendo y añadirle todo tipo de accesorios. Los usuarios pueden crear sus personajes desde cero o subir una foto para basar su avatar en su apariencia real.
- Explorar mundos y espacios virtuales en los que pueden interactuar con otros usuarios, chatear y jugar a todo tipo de juegos. Algunos mundos han sido generados por los jugadores, mientras que otros han sido diseñados por marcas o empresas de entretenimiento. Por ejemplo, Disney, Nike y BTS, el famoso grupo de pop coreano, han colaborado con Zepeto para añadir sus propias experiencias a la aplicación.
- Navegar por una cronología elaborada a partir del contenido que generan otros usuarios de una forma muy similar a TikTok, pero utilizando avatares. La gente puede subir clips de sus personajes bailando, imitando una moda viral o actuando.
- Comentar los vídeos que ven en su cronología, darles «me gusta» o compartirlos.
- Emitir vídeo en directo con su avatar para que otros usuarios se unan al streaming como espectadores y lo comenten en tiempo real.
- Adquirir ropa y accesorios utilizando Coins y «ZEMS» (la moneda de la aplicación, que los usuarios pueden obtener como recompensa por su actividad en la plataforma o comprándola con dinero real).
- Enviar mensajes privados a otros usuarios e intercambiar mensajes de texto o imágenes a través del chat individual.
Según establecen los términos de uso, los niños tienen que tener al menos 13 años para poder registrarse en la aplicación, aunque eso no evita que haya usuarios más jóvenes que la utilicen: dado que no hay forma de verificar la edad, los más pequeños solo tienen que introducir una fecha de nacimiento falsa para empezar a jugar y publicar.
Zepeto: qué riesgos deben tener en cuenta los padres
Aunque Zepeto puede parecer una suerte de patio de recreo creativo —con todos los elementos que adoran nuestros hijos—, hay varios riesgos y aspectos polémicos de los que es importante que los padres seamos conscientes:
La posibilidad de que interactúen con desconocidos
Los niños pueden interactuar en los mundos virtuales a través del chat abierto de texto y voz. Zepeto cuenta con salas de chat públicas, una cronología en tiempo real y secciones de comentarios en los que cualquiera puede dejar mensajes y relacionarse con el resto de usuarios, lo que significa que no hay forma de saber con quién están interactuando nuestros hijos.
Las funciones de mensajería privada
De manera predeterminada, los usuarios pueden intercambiar mensajes directos, iniciar conversaciones individuales privadas o participar en los chats grupales. Puedes cambiar la configuración para limitar con quién pueden interactuar tus hijos, pero dado que esta opción forma parte de la configuración de la cuenta, pueden acceder a ella y volver a modificarla en cualquier momento.
Uno de los problemas más conocidos de las plataformas como Zepeto y Roblox y los juegos que incluyen algún tipo de chat abierto son los denominados «cambios de plataforma». Este término hace referencia a los intentos de algunos usuarios de convencer a los más jóvenes para dejar la aplicación y chatear en una plataforma más «segura», como WhatsApp, donde sus mensajes no quedan registrados ni se supervisan en busca de contenidos inapropiados —y donde, por lo tanto, pueden asegurarse de que son más privados—.
El risego de que compartan información personal
Aunque los streamings en directo, los vídeos y las imágenes de la cronología muestran el avatar de los usuarios en lugar de fotos reales, los niños pueden enviar imágenes en los chats individuales. Su perfil en la plataforma también les ofrece la posibilidad de mostrar su localización general junto a una breve biografía. Si tus hijos publican alguna información que permita identificarlos en esta sección (como su edad, el nombre de su colegio o el pueblo o la ciudad en la que viven), cualquiera que utilice la aplicación podrá verla. Zepeto utiliza filtros basados en la IA para bloquear los números de teléfono y las direcciones e impedir su difusión, pero siempre hay formas de sortear estos filtros, como escribir los números en forma de palabras o separar las direcciones con espacios.
El contenido y las retransmisiones en directo de los propios usuarios
La mayor parte del contenido al que los niños pueden acceder en Zepeto lo generan los propios usuarios, y aunque la plataforma dispone de un sistema de moderación, no es ni mucho menos infalible, sobre todo en el caso de las funciones para emitir streaming en directo. Hay muchas probabilidades de que tus hijos estén expuestos a un lenguaje inapropiado en los comentarios, sufran algún tipo de ciberacoso o entren en contacto con temas para adultos en las salas de chat abierto. Otros usuarios han denunciado que algunos avatares aparecen vestidos con ropa sexi o provocativa.
Los jugadores también pueden crear espacios virtuales que por su propia naturaleza pueden resultar inadecuados para los adolescentes jóvenes, como espacios de citas online o mundos temáticos basados en contenidos que no son aptos para su edad; por ejemplo, una experiencia basada en la serie El juego del calamar puede no ser peligrosa en sí misma, pero puede provocar que los niños más pequeños sientan curiosidad por el material original, que va dirigido a espectadores más mayores.
Las compras integradas
Aunque no es necesario gastar dinero en Zepeto, y la plataforma es gratuita, los niños pueden mejorar su experiencia a través de la tienda virtual, que ofrece atuendos, accesorios y otros complementos para personalizar su avatar. Algunos de estos artículos pertenecen a ediciones limitadas o exclusivas, por lo que, al igual que en el mundo real, nuestros hijos quieren ir siempre a la última moda. Estos objetos se compran con ZEMS, la moneda de la aplicación, que a su vez se puede adquirir con dinero real.
El sistema de rachas y recompensas
El hecho de obtener una recompensa diaria por iniciar sesión —entre otras cosas, monedas para adquirir experiencias en la plataforma— puede animar a los usuarios a volver a ella con más frecuencia o generarles la sensación de que se están perdiendo algo si no se conectan. Esta clase de recompensas puede desviar la atención de los adolescentes de otras actividades y fomentar que pasen más tiempo delante de la pantalla, lo que a su vez puede provocar que se pierdan otras oportunidades en el mundo real.
5 formas de proteger a los adolescentes en Zepeto
Zepeto ofrece a los más jóvenes algunas oportunidades para dar rienda suelta a su creatividad, y la inmensidad de su universo hace de él una alternativa atractiva e interesante para ellos. Sin embargo, debido a la propia naturaleza del servicio, a la ausencia de controles parentales integrados y al elevado riesgo de que los adolescentes puedan entrar en contacto con desconocidos, nuestra recomendación es que ignores la edad mínima de 13 años que establecen sus condiciones de uso (y que responde más a las normativas de privacidad de los datos que a los riesgos que conlleva) y pospongas su uso hasta los 16.
Si tus hijos ya han empezado a usar la aplicación o han oído que sus amigos la usan y sienten curiosidad, habla con ellos y asegúrate de que son conscientes de los riesgos. Estableced una serie de reglas básicas y trabajad juntos para ayudarles a hacer un uso seguro y responsable no solo de Zepeto, sino de cualquier otra plataforma digital o red social en general:
1. Familiarízate con su funcionamiento.
Averigua qué funciones ofrece Zepeto, cómo la usan tus hijos u otros niños y qué opciones incluye para proteger su privacidad y denunciar tanto a otros usuarios como cualquier comportamiento que infrinja las normas del servicio. Esta tarea no tiene por qué ser únicamente responsabilidad tuya. Pedirles a tus hijos que te enseñen cómo funciona o instalar juntos cualquier nueva aplicación que vayan a usar es una buena forma de conocer qué funciones y opciones ofrecen en tiempo real para que puedas reaccionar en el momento.
2. Ajusta la configuración de privacidad.
Configura las opciones de privacidad de su perfil para limitar quién puede contactar con ellos y bloquea el acceso a los mensajes directos para asegurarte de que ningún desconocido pueda abordarles a través del chat individual. Asimismo, comprueba que no hayan publicado su edad real, un enlace a sus cuentas en otras plataformas ni algún tipo de información personal en su biografía pública.
3. Controla el tiempo que pasan delante de la pantalla.
A los más jóvenes les cuesta desconectar de las aplicaciones sociales o aquellas que incluyen algún tipo de recompensa basada en rachas. Limita el tiempo que tus hijos pueden utilizar las aplicaciones como Zepeto y establece claramente en qué zonas de la casa o a qué horas del día tendrán que desconectar; por ejemplo, podéis acordar que no podrán utilizar los dispositivos encerrados en su habitación o a la hora de irse a la cama. Un acuerdo digital familiar es una excelente forma de establecer estas reglas básicas sobre el uso que hace vuestra familia de la tecnología. Qustodio puede ayudaros a gestionar el tiempo que dedicáis a los dispositivos y a establecer reglas para plataformas concretas como Zepeto configurando límites de tiempo en la aplicación o bloqueándola totalmente.
4. Supervisa las compras en las aplicaciones.
En el caso de los servicios como Zepeto, es importante que les expliquemos a los niños en qué consiste exactamente esta función y que les concienciemos de que la plataforma está diseñada para animarles a realizar compras con la moneda del juego o con dinero real. Establece reglas y límites respecto a los gastos que pueden hacer tus hijos en Internet y evita vincular su cuenta con los datos de tus tarjetas de crédito. Si son más mayores y disponen de su propia paga, habla con ellos sobre cuál es la mejor forma de gestionarla y pregúntales abiertamente en qué la están invirtiendo o para qué han decidido ahorrarla.
5. Promueve una comunicación abierta.
Habla con ellos sobre la seguridad digital, la importancia de proteger su privacidad y los riesgos que conlleva compartir información personal. Asegúrate de que comprendan que pueden acudir a ti o a otros adultos de confianza si se sienten incómodos usando Zepeto o cualquier otra aplicación.
Las plataformas como Zepeto que mezclan los videojuegos y las redes sociales con un componente creativo resultan enormemente atractivas tanto para los adolescentes como para niños más jóvenes. Sin embargo, a la hora de decidir si vamos a permitirles utilizarlas, es fundamental que los padres tengamos en cuenta los diferentes riesgos a los que pueden estar expuestos: la posibilidad de que entren en contacto con desconocidos, los contenidos inapropiados, las funciones para chatear en grupo, la tentación que suponen las compras integradas y el miedo a perderse algo que que intentan generan estas aplicaciones en los jugadores. Si tus hijos utilizan alguna plataforma como Zepeto o están interesados en hacerlo, asegúrate de establecer unas reglas básicas, hablar periódicamente con ellos al respecto y mantenerte al tanto de los temas que les interesan en la Red para asegurarte de que disfrutan de una experiencia segura, positiva y apropiada para su edad.